La ducha es uno de los elementos del baño que más se utilizan a diario, pero con el paso del tiempo sus pequeños orificios pueden acumular sarro y minerales del agua. Esto puede hacer que algunos chorros salgan desviados, otros dejen de funcionar y que la presión parezca cada vez más débil.

Sin embargo, existe un método sencillo que permite limpiar los orificios sin recurrir a los clásicos bicarbonato ni vinagre. Se trata del ácido cítrico, un compuesto que ayuda a disolver los depósitos minerales acumulados en el cabezal de la ducha.

Cómo limpiar los orificios de la ducha con ácido cítrico. (Foto: Adobe Stock)
Cómo limpiar los orificios de la ducha con ácido cítrico. (Foto: Adobe Stock)

Cómo limpiar los orificios de la ducha con ácido cítrico

El ácido cítrico es una alternativa para eliminar los restos minerales que se adhieren al cabezal, puede utilizarse para tratar la acumulación de sarro que termina por bloquear de forma parcial los pequeños conductos por donde sale el agua.

Materiales:

  • Ácido cítrico.
  • Agua.
  • Un recipiente donde pueda sumergirse el cabezal de la ducha.
  • Un cepillo de dientes viejo o un cepillo de cerdas suaves.

Paso a paso:

  1. Retirar el cabezal de la ducha, siempre que el modelo permita desmontarlo con facilidad.
  2. Preparar una solución de ácido cítrico y agua en un recipiente.
  3. Sumergir el cabezal y moverlo dentro de la preparación para favorecer que el líquido llegue a los pequeños orificios.
  4. Dejar actuar para que el ácido cítrico pueda ablandar y disolver la acumulación de minerales.
  5. Retirar el cabezal y frotar suave los orificios con un cepillo para desprender los restos que hayan quedado.
  6. Enjuagarlo muy bien con agua antes de volver a colocarlo.
  7. Una vez instalado, dejar correr el agua durante unos minutos para ayudar a eliminar los residuos que todavía puedan haber quedado en el interior.

Por qué se acumula sarro en los orificios de la ducha

El problema aparece especialmente en lugares donde el agua contiene una concentración elevada de minerales como calcio y magnesio. Cuando el agua pasa continuamente por los pequeños orificios del cabezal y se evapora, puede dejar depósitos minerales que se van acumulando con el tiempo.

Esos restos pueden reducir el tamaño de las aberturas por las que sale el agua y terminar obstruyéndolas parcialmente. Como consecuencia, algunos chorros pierden fuerza, salen hacia los costados o dejan de funcionar correctamente.

Por eso, cuando la ducha comienza a tener un chorro irregular o menos potente, una de las primeras cosas que conviene revisar es el estado de los orificios del cabezal.