Fito Páez visitó Otro Día Perdido, el programa conducido por Mario Pergolini, y protagonizó una extensa charla sobre la música argentina y las generaciones que marcaron su identidad. El intercambio surgió cuando Pergolini recordó a Charly García y Luis Alberto Spinetta: “Cuando estaban Charly, Spinetta tocando y éramos jóvenes, me cuesta encontrar ese momento ahora”, reflexionó.

Ante esas palabras, Páez habló del peso de esa herencia y aseguró que la siente profundamente. “Lo siento acá profundamente -se tocó el pecho- y me siento muy responsable de todo lo que he heredado de parte de ellos”, expresó.

A partir de allí, destacó la necesidad de que los músicos jóvenes conozcan la enorme tradición musical argentina y enumeró nombres y géneros que atraviesan distintas regiones y épocas: Isaco Abitbol, el Cuchi Leguizamón, Manuel Castilla, los hermanos Ábalos, las milongas sureñas, Atahualpa Yupanqui, Gardel, Contursi, Homero y Virgilio Expósito, el Chango Farías Gómez, Charly García, Spinetta y Litto Nebbia. “Todo eso es una máquina emocional”, definió.

La batalla cultural

El músico también planteó su propia mirada sobre el concepto de cultura y cuestionó la idea de una supuesta “batalla cultural”. “Por eso cuando hablan de la cultura a veces se entiende mal. La cultura son los ravioles también. La cultura es todo”, afirmó. Para Páez, la música forma parte, junto con el cine, las artes plásticas y la literatura, de “la memoria emocional de un pueblo”. En ese sentido, sostuvo: “No hay batalla cultural, baby, porque no tenés soldados, no tenés nada. Hay un edificio que es la cultura argentina”.

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En otro tramo de la conversación, Páez vinculó las transformaciones sociales y tecnológicas de las últimas décadas con la aparición de nuevos géneros y subgéneros musicales. Al recordar conceptos planteados por Franco “Bifo” Berardi, mencionó un escenario atravesado por cambios políticos, tecnológicos y culturales, y sostuvo que algunos géneros “fueron usados para detener el alma humana”.

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Su reflexión terminó con una declaración sobre el lugar que ocupa la belleza en su vida y en su relación con el arte. “Y eso no lo voy a tolerar, y voy a pelear hasta el último día de mi vida para que la belleza siga reinando”, afirmó Páez, después de reivindicar la música como parte de una memoria colectiva que, según planteó, reúne a distintas generaciones y tradiciones de la Argentina.