Una instalación de 2.977 puntos de luz recreó las Torres Gemelas sobre el puerto de Nueva York el miércoles 9 de septiembre de 2026.

Cada luz representó a una víctima de los atentados del 11 de septiembre de 2001, en un homenaje previo a los actos previstos para el viernes 11 de septiembre, según informó ABC7 New York.

La propuesta buscó transformar una cifra colectiva en el recuerdo individual de cada una de las personas asesinadas.

El despliegue se elevó sobre el agua y trazó los contornos de las antiguas torres a escala arquitectónica. La imagen permaneció durante algunos minutos sobre el horizonte de la ciudad y luego se desarmó hasta que volvió a convertirse en miles de luces separadas.

Una instalación de 2.977 puntos de luz recreó las Torres Gemelas sobre el puerto de Nueva York en homenaje a las víctimas del 11 de septiembre de 2001 (REUTERS/Ryan Murphy)

La puesta aérea no mostró desde el inicio la forma de los rascacielos. Las luces comenzaron como una constelación en movimiento y formaron una hélice ascendente antes de ordenarse en la geometría de las Torres Gemelas.

La secuencia que formó la silueta del World Trade Center

Según Designboom, medio especializado en arquitectura y diseño, esa secuencia fue una referencia deliberada a un proyecto que nunca llegó a construirse en Ground Zero.

La espiral retomó elementos de la propuesta elaborada por el equipo THINK para el World Cultural Center, durante el concurso de reconstrucción posterior a los atentados.

Aquella iniciativa imaginaba dos grandes estructuras abiertas sobre el predio original. El plan reservaba espacios culturales y cívicos en altura, en lugar de levantar dos torres de oficinas convencionales.

Cada luz representó a una víctima de los atentados del 11 de septiembre y buscó convertir una cifra colectiva en un recuerdo individual (REUTERS/Ryan Murphy)

La propuesta no avanzó, pero su idea reapareció en el cielo neoyorquino sin cimientos, fachadas ni pisos. La instalación utilizó la luz para evocar una alternativa arquitectónica que había quedado fuera de la reconstrucción definitiva del lugar.

La obra no reprodujo los edificios como una masa sólida. Los trazó con puntos separados, con una luz por cada vida perdida en los ataques.

Las comunidades afectadas participaron en el diseño de la obra

La instalación fue desarrollada con la participación de integrantes de la comunidad vinculada al 11 de septiembre. ABC7 New York informó que entre quienes aportaron al proyecto estuvieron familiares, sobrevivientes y rescatistas.

El grupo incluyó a Brenda Berkman, artista y primera respondedora del Departamento de Bomberos de Nueva York. También participaron Tim Brown, primer respondedor del mismo organismo en 1993 y 2001.

La iniciativa sumó además a Terry Strada, presidenta de 9/11 Families United, organización de familiares del 11 de septiembre, y viuda de Tom Strada.

La secuencia aérea formó primero una constelación en movimiento y una hélice ascendente antes de dibujar la silueta del World Trade Center (REUTERS/Jordan Tovin)

Jim Smith, esposo de la agente de la Policía de Nueva York Moira Smith, y Genevieve Siller, hija de Stephen Siller, también formaron parte del proceso.

Designboom señaló que la intervención fue concebida como un trabajo colectivo. Esa decisión buscó evitar que la memoria de los ataques quedara reducida a una única mirada sobre las familias afectadas.

La presentación fue gratuita y se realizó antes de los actos previstos para el viernes 11 de septiembre.

La obra usó drones y música para individualizar a las víctimas

La producción aérea estuvo a cargo de Sky Elements Drone Shows. El director creativo y productor ejecutivo del proyecto fue Addison Mehr, mientras que Yan Paul Dubbelman se ocupó del diseño.

La instalación contó con asesoramiento artístico de Studio Drift, estudio de arte neerlandés, Shigeru Ban y Dean Maltz. IDEKO, empresa a cargo de la coordinación operativa, coordinó los permisos federales y municipales, además de las operaciones de seguridad y protección requeridas para el despliegue.

La espiral de luces retomó una referencia al proyecto no construido del equipo THINK para el World Cultural Center en Ground Zero (REUTERS/Brendan McDermid/File Photo)

El espectáculo se realizó sobre Governors Island, que funcionó como escenario y punto de observación. Desde allí, la composición aérea avanzó desde el movimiento inicial hasta la imagen final de los rascacielos.

La puesta incluyó grabaciones de Philip Glass, John Adams y Max Richter. Entre las piezas seleccionadas estuvo On the Transmigration of Souls, compuesta por Adams como respuesta a los atentados del 11 de septiembre.

También sonó On the Nature of Daylight, de Richter. La música acompañó las distintas etapas de la secuencia, desde el ascenso de las luces hasta la desaparición final de la figura sobre el puerto.

La financiación privada permitió concretar la intervención pública

La instalación sobre Nueva York trazó las Torres Gemelas con puntos separados en lugar de reproducir los edificios como una masa sólida (REUTERS/Ryan Murphy)

La New York Foundation for the Arts patrocinó el proyecto, de acuerdo con Designboom. La obra fue financiada mediante filantropía privada y aportes en especie de distintas organizaciones.

Según Designboom, la propuesta redujo el ritmo de la secuencia para privilegiar la permanencia de cada punto luminoso y el significado de la cifra representada.

La reconstrucción aérea no buscó restituir físicamente el paisaje perdido de Manhattan. A 25 años de los atentados, mostró durante algunos minutos una parte de la silueta urbana que desapareció en 2001 y recordó a cada víctima de forma individual.