La industria frigorífica enfrenta una combinación cada vez más difícil: suba de costos, menor oferta de hacienda, un consumo que no reacciona y recuperos que ya no alcanzan para cubrir el costo de faena.

Para Daniel Urcía, vicepresidente de Fifra, el resultado es concreto: “La suba de costos y tasas, la caída en términos reales del precio de la carne y los bajos valores del recupero hacen que la industria trabaje a pérdida”.

Uno de los principales problemas está en los costos. Urcía puso como ejemplo las facturas de energía, cuyos cargos fijos llegaron a duplicar y hasta triplicar los montos mensuales, generando un fuerte impacto financiero. “Desde el sector realizamos planteos ante la Secretaría de Energía y Cammesa, aunque hasta el momento no obtuvimos respuestas”, señaló.

El dirigente remarcó que también hay que revisar tasas y cargos municipales que se aplican a la comercialización de alimentos. “No alcanza con discutir el precio de la hacienda o de la carne: también tenemos que mirar todo lo que sucede alrededor del proceso industrial”, sostuvo.

A este escenario se suma la falta de reacción del consumo. Urcía señaló que la producción vacuna terminará el año aproximadamente 10 % por debajo de la del año anterior, con una disponibilidad de carne menor. Mientras tanto, los precios de las carnes llevan cinco meses sin generar impacto en el índice de precios y en los últimos dos meses incluso mostraron leves retrocesos.

La situación de los subproductos también complica la ecuación industrial. Según Urcía, “hoy sus valores no alcanzan para cubrir el costo de la faena”. El quebranto en los recuperos “fue estimado por algunos analistas en unos 200 pesos por kilo, un valor pequeño en relación con el precio de la media res, pero que se transforma en una pérdida millonaria cuando se multiplica por el volumen mensual de faena”.

“Este costo necesariamente debe trasladarse al precio de la carne cuando la industria abastece al mercado, o debe ser asumido por el matarife que contrata el servicio de faena”, explicó. De lo contrario, advirtió, el desequilibrio puede terminar disimulado mediante evasión comercial, fiscal o laboral.

Las advertencias de Urcía se suman a las expresadas días atrás por Cainca, que alertó sobre las pérdidas que vienen soportando los frigoríficos bonaerenses. En distintas regiones de la industria, el diagnóstico empieza a repetirse: con costos crecientes y una demanda que no convalida aumentos, faenar se vuelve cada vez más difícil.

“Si no se mejora la competitividad y rentabilidad del sector los problemas se agravarán”, advirtió Urcía. Y reclamó controles efectivos, reglas claras y evitar la competencia desleal para sostener una industria frigorífica competitiva y sostenible.