
Cazas paquistaníes bombardearon en la madrugada de este lunes 21 de septiembre varios puntos de las provincias afganas de Kunar y Paktika, junto a la frontera común. El Gobierno de Pakistán sostiene que murieron 28 milicianos. Las autoridades talibanes aseguran que las víctimas fueron civiles, y la misión de la ONU en Afganistán (UNAMA) confirmó al menos tres muertos y cuatro heridos.
Según el portavoz adjunto del Gobierno afgano, Hamdullah Fitrat, los ataques se produjeron hacia las tres de la madrugada en los distritos de Nurgal, en Kunar, y Barmal, en Paktika. Una vivienda quedó destruida y murieron tres miembros de una familia. En Barmal, dos ataques arrasaron una tienda y una casa deshabitada, sin víctimas. UNAMA precisó que los fallecidos son un hombre, una mujer y una niña.
La versión de Islamabad es distinta. El Ministerio de Información paquistaní describió una operación terrestre previa, basada en labores de inteligencia, seguida de bombardeos aéreos contra “escondites” de organizaciones terroristas. Según Amu TV, medio afgano que recogió el comunicado oficial, el ministerio habló de tres objetivos destruidos, entre ellos un centro de entrenamiento de suicidas. No hay verificación independiente de la cifra de 28 muertos.
El detonante: Kohat y Hangu
La ofensiva llega tras dos ataques contra las fuerzas de seguridad paquistaníes. El viernes 18, un suicida se inmoló en una mezquita dentro de un complejo policial en Kohat, y ocho hombres armados irrumpieron después en las oficinas. El enfrentamiento duró 20 horas y, según las autoridades paquistaníes, dejó al menos 21 muertos, la mayoría policías, y más de 100 heridos.
El domingo, seis miembros de las fuerzas de seguridad, dos de ellos militares, murieron en un tiroteo en Hangu, también en Khyber Pakhtunkhwa. Nadie ha reivindicado ninguno de los dos ataques. Islamabad atribuyó el de Kohat a milicianos con base en Afganistán y advirtió el sábado de que podría golpear dentro del país vecino. Las sospechas recaen en Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), grupo distinto pero aliado de los talibanes afganos.
Kabul rechaza esa acusación, como lo ha hecho de forma reiterada. El portavoz Zabiullah Mujahid condenó los bombardeos y prometió una respuesta. El Ministerio de Exteriores afgano convocó al encargado de negocios de Pakistán y calificó los ataques de violación de su soberanía e integridad territorial.
Un conflicto abierto desde octubre de 2025

El choque actual es el último episodio de una deriva de casi un año. En octubre de 2025, Pakistán bombardeó objetivos en Afganistán, entre ellos Kabul, y se produjeron los combates más graves entre ambos países desde el regreso talibán al poder en 2021. Qatar y Turquía mediaron un alto el fuego, pero las conversaciones posteriores fracasaron, según el Council on Foreign Relations, centro de análisis de política exterior estadounidense.
El 22 de febrero de 2026, Pakistán bombardeó Nangarhar y Paktika. Los talibanes respondieron el 26 contra puestos fronterizos y, el 27, el ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, declaró la “guerra abierta”. Pakistán atacó entonces Kabul, Kandahar y Paktia. El Center for Strategic and International Studies (CSIS), centro de análisis de política internacional con sede en Washington, señala que golpear las dos ciudades más relevantes políticamente para el régimen talibán marcó un salto cualitativo.
Hubo nuevos bombardeos paquistaníes en marzo, abril y junio. El 10 de junio, UNAMA confirmó 13 civiles muertos; el 28 de junio, 28. Fueron los últimos ataques aéreos conocidos hasta hoy, según Amu TV. UNAMA ha documentado en lo que va de año más de 1.100 muertos y heridos civiles por violencia transfronteriza. La ONU contabilizó 399 víctimas civiles entre abril y junio, según Amu TV, que cita el informe del secretario general.
La apuesta de Beijing
China acogió en Urumqi, del 1 al 7 de abril, conversaciones informales entre delegaciones de Exteriores, Defensa y Seguridad de ambos países. Según el Ministerio de Exteriores chino, las partes acordaron abstenerse de acciones que agravaran la situación y buscar una solución integral. Beijing subrayó que el terrorismo es el problema central de la relación bilateral.
Su interés es propio: Radio Free Europe/Radio Liberty (RFE/RL), red de medios financiada por el Congreso de Estados Unidos, apunta que Pekín tiene inversiones multimillonarias en Pakistán y teme la presencia en suelo afgano de militantes uigures del Movimiento Islámico del Turquestán Oriental (ETIM). En mayo, Dawn, diario paquistaní, informó de que el enviado chino para Afganistán, Yue Xiaoyong, preparaba una segunda reunión. No hay confirmación pública de que se haya celebrado.
El fondo del conflicto sigue intacto. Kabul no reconoce la línea Durand como frontera internacional y se niega a actuar contra el TTP, según Eurasianet, portal de noticias especializado en Asia Central. El comercio bilateral, antes de miles de millones anuales, se ha desplomado. Las conversaciones de Urumqi no resolvieron esas diferencias.



