No hace falta viajar hasta Suiza, Austria o Alemania para encontrarse con un pequeño pueblo rodeado de bosques y construcciones que parecen sacadas de una película. En plena provincia de Córdoba existe una localidad cuya arquitectura y entorno natural la convirtieron en uno de los destinos más particulares de las Sierras Grandes.

La Cumbrecita, ubicada en un pequeño valle a unos 1.450 metros sobre el nivel del mar, se caracteriza por sus casas de estilo centroeuropeo que aparecen junto a senderos que atraviesan el bosque, entre arroyos, cascadas y montañas.

La Cumbrecita es una localidad peatonal: quienes llegan como turistas deben dejar el vehículo en los sectores habilitados y recorrer el casco urbano caminando. (Instagram: @lacumbrecitaoficial)
La Cumbrecita es una localidad peatonal: quienes llegan como turistas deben dejar el vehículo en los sectores habilitados y recorrer el casco urbano caminando. (Instagram: @lacumbrecitaoficial)

La Cumbrecita, el pueblo cordobés

La apariencia europea de La Cumbrecita no es casual. La historia del pueblo comenzó a tomar forma hace casi un siglo, cuando se inició la forestación de la zona y se construyeron las primeras edificaciones. Con el crecimiento del lugar surgió la idea de desarrollar allí un pueblo alpino orientado al turismo.

Ese origen todavía puede observarse en su arquitectura, con construcciones con techos inclinados, madera y piedra, que se mezclan con la naturaleza y caminos que atraviesan el paisaje serrano.

Sin embargo, hay otra característica que cambia por completo la experiencia: La Cumbrecita es un pueblo peatonal. Quienes visiten el pueblo deberán dejar sus vehículos en las zonas habilitadas y recorrer el casco urbano caminando, una medida que busca preservar tanto la tranquilidad como el entorno natural de la localidad.

Además, La Cumbrecita y sus alrededores fueron declaradas mediante la Ley provincial 8476 como parte de una Reserva Natural de Uso Múltiple.

Entre los recorridos de La Cumbrecita se encuentran Cascada Grande, Cerro Wank, Cerro Cristal, Lago de las Truchas y Pozo de las Cabras. (Instagram: @lacumbrecitaoficial)
Entre los recorridos de La Cumbrecita se encuentran Cascada Grande, Cerro Wank, Cerro Cristal, Lago de las Truchas y Pozo de las Cabras. (Instagram: @lacumbrecitaoficial)

Bosques, cascadas y senderos a 1.450 metros de altura

El bosque es uno de los protagonistas del paisaje. Uno de los sectores más llamativos es el Bosquecito de Abedules, al que se llega después de cruzar el arroyo Almbach por un pequeño puente de madera. Durante el otoño, sus hojas cambian de color y generan una de las postales más características del lugar.

También existen senderos de distinta dificultad que permiten recorrer el entorno. Entre los circuitos oficiales aparecen el Cerro Wank, Cerro Cristal, Cascada Grande, Lago de las Truchas, Pozo de las Cabras y las costas del Río del Medio.

Otro de los puntos conocidos es La Olla, una pileta natural de más de seis metros de profundidad que, durante los meses cálidos, se convierte en uno de los lugares más visitados.

Uno de sus principales atractivos es La Olla, una pileta natural de más de seis metros de profundidad formada por el agua entre las rocas. (Instagram: @lacumbrecitaoficial)
Uno de sus principales atractivos es La Olla, una pileta natural de más de seis metros de profundidad formada por el agua entre las rocas. (Instagram: @lacumbrecitaoficial)

La combinación de la arquitectura, los bosques y el relieve serrano explica por qué caminar por La Cumbrecita puede recordar alguna localidad alpina. Sin embargo, todo ocurre en el Valle de Calamuchita, Córdoba, en uno de los paisajes montañosos más valorados de la Argentina.

A diferencia de otros destinos donde el atractivo se concentra en un único punto, acá la propuesta pasa por recorrer el pueblo a pie: cruzar puentes, caminar entre los árboles, encontrar cascadas y descubrir las construcciones en medio del bosque.