El Ideam prevé lluvias por encima de lo normal en octubre en al menos 10 departamentos de Colombia pese a El Niño, un escenario que combina riesgo de inundaciones y crecientes súbitas en unas zonas con alerta por incendios y escasez de agua en otras.
La advertencia llega en un contexto de doble presión climática: actualmente hay 96 municipios con alerta roja y 99 municipios con alerta naranja por riesgo de incendios forestales. Los departamentos en situación más crítica son Cundinamarca, Tolima, Nariño, Huila y Boyacá, con entre 10 y 23 municipios en alerta roja.
De acuerdo con el más reciente boletín de predicción climática del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), existe 50% de probabilidad de precipitaciones “por encima de lo normal” en zonas de Córdoba, Antioquia, Cauca, Nariño, Meta, Guaviare, Guainía, Vaupés, Caquetá y Amazonas.
La entidad también pronosticó lluvias por encima de lo normal en zonas puntuales de la isla de Providencia, La Guajira y Chocó, además de áreas de menor extensión en todos los departamentos de la Orinoquía y la Amazonía, con probabilidades de 60%.

La meteoróloga senior y experta en servicios climáticos y alertas Leidy Rodríguez explicó que ese comportamiento no contradice la presencia de El Niño. “Esto no contradice la presencia de El Niño, ya que este fenómeno no significa que deje de llover en todo el país. Aunque puede favorecer condiciones más secas en amplias zonas, las lluvias continúan dependiendo de otros sistemas atmosféricos”.
Rodríguez recordó que octubre hace parte de la segunda temporada de precipitaciones. Ese periodo está favorecido por la dinámica de la Zona de Convergencia Intertropical y por el tránsito de ondas tropicales.
La explicación oficial es que pueden coexistir déficits de lluvia en unas regiones y aguaceros intensos en otras. “El comportamiento estará determinado por El Niño, pero también por las condiciones atmosféricas regionales y las oscilaciones intraestacionales”, dijo la experta.
Así mismo, en La Guajira, los episodios de lluvia estarían asociados con cuatro factores: el tránsito de ondas tropicales, el ingreso de humedad desde el Caribe, la interacción con los vientos y la convección local.
Por su parte, en Chocó, influyen los sistemas atmosféricos que pasan por la región y la interacción de los flujos húmedos del Pacífico con la cordillera, un proceso que favorece el ascenso del aire y la formación de nubosidad y lluvias.
“Esto demuestra que El Niño no elimina la posibilidad de eventos extremos de lluvia. Puede reducir la frecuencia o los acumulados promedio durante determinados periodos, pero no impide que ocurran episodios puntuales de precipitaciones intensas”, sostuvo Rodríguez.
El contraste climático también incluye déficit de lluvias y peligro de incendios
Según el Ideam, también hay 50% de probabilidad de precipitaciones por debajo de lo normal en amplias extensiones de las regiones Caribe y Andina, así como en algunas zonas de la Orinoquía y la Amazonía.
El meteorólogo consultor en variabilidad climática y cambio climático Christian Euscátegui señaló que esa predicción puede estar asociada a El Niño, pero debe leerse junto con la estacionalidad de las lluvias en el país.
“Ante el fenómeno, es probable que se debiliten, pero no que desaparezcan. Y allí será importante establecer otro tipo de variabilidad climática de más corto plazo que inhiba aún más las lluvias o las apoye”.
Rodríguez agregó que El Niño favorece temperaturas más altas, aumenta la evapotranspiración y reduce las precipitaciones, pero no explica por sí solo el déficit hídrico. “No se puede interpretar como una condición uniforme de sequía para todo Colombia. La respuesta es regional y puede cambiar entre municipios”.

El impacto de los aguaceros dependerá de su intensidad y duración. El Ideam advirtió riesgos de crecientes súbitas, inundaciones, movimientos en masa y avenidas torrenciales, sobre todo en zonas de alta montaña, áreas cercanas a ríos y territorios con suelos saturados.
La precaución es mayor en Chocó, donde, según Rodríguez, pueden registrarse lluvias muy significativas incluso durante periodos con señales climáticas deficitarias porque es una de las regiones más lluviosas del país.



