Pink Floyd anunció una nueva edición en vinilo marmolado color San Tropez Orange de su emblemático álbum de 1971, Meddle, con motivo del National Album Day, y que estará disponible a partir del 17 de octubre.

Un momento decisivo en la evolución de la banda, Meddle fue el sexto álbum de estudio del grupo británico. Grabado entre las giras y considerado ampliamente como un importante avance respecto de sus trabajos anteriores, Pink Floyd desarrolló una serie de novedosos experimentos de composición y grabación que también inspiraron la canción más representativa del álbum, “Echoes”.

Además, la banda anunció que una versión recientemente restaurada en alta resolución de la icónica secuencia “Echoes”, capítulo final de la película de culto sobre surf de 1973 “Crystal Voyager”, que se podrá ver a través del canal de YouTube de Pink Floyd a partir del 17 de octubre.

Pink Floyd publicó la tapa de la nueva edición de
Pink Floyd publicó la tapa de la nueva edición de "Meddle" (Foto: Instagram de Pink Floyd).

Una película sobre surf y Pink Floyd

El documental de 1973, dirigido por David Elfick, fue escrito y narrado por el surfista visionario, fotógrafo y cineasta George Greenough . Su emblemática secuencia final tuvo una innovadora técnica de grabación acuática que él mismo desarrolló, utilizando un equipo de cámara de aproximadamente ocho kilogramos diseñado y construido por él. Este sistema permitió que el público viera, por primera vez en la historia, imágenes filmadas desde el interior de una ola.

George Greenough durante el rodaje del documental “Crystal Voyager” (Foto: Instagram Pink Floyd).
George Greenough durante el rodaje del documental “Crystal Voyager” (Foto: Instagram Pink Floyd).

Greenough estaba buscando una banda sonora adecuada para estas imágenes revolucionarias y, por casualidad, encontró un disco que su madre le había comprado. Al escuchar la canción que cerraba el álbum y comprobar que su duración de 23 minutos encajaba perfectamente con la secuencia.

Luego surgió la necesidad de obtener permiso para utilizar la canción. Elfick viajó a Londres para reunirse con la banda y les confesó que, en realidad, no contaban con los recursos económicos para pagar por los derechos de uso del tema.

Se propuso entonces un acuerdo: Elfick y Greenough podrían utilizar la canción en la película y, a cambio, Pink Floyd podría emplear las imágenes como material visual de fondo durante sus presentaciones en vivo. Con ambas partes satisfechas, se cerró el acuerdo y “Echoes” se convirtió en el acompañamiento musical.

“Nunca había escuchado ‘Echoes’ hasta que mi madre me consiguió el álbum. Cuando la escuché, pensé: ‘Dios mío, ¡esta tiene que ser la banda sonora!’. Preguntamos si podíamos usarla y llegamos a un acuerdo con Pink Floyd; todos quedaron muy satisfechos. Eso fue hace más de 50 años, y tanto las imágenes como el audio siguen viéndose y sonando innovadores hoy en día. Estoy realmente entusiasmado de que todo esto esté sucediendo; es increíble volver a trabajar con Pink Floyd. El gran sonido y las grandes imágenes: ¡no hay nada que lo supere!”, contó George Greenough sobre “Echoes”.

Tras su lanzamiento, el tema se convirtió de inmediato en una de las canciones favoritas de los seguidores de la banda. Fue interpretada regularmente en vivo durante el período comprendido entre 1971 y 1975, y tuvo un papel destacado en “Pink Floyd Live at Pompeii”, donde la composición fue dividida en dos partes para abrir y cerrar la película.