La electrificación del parque automotor argentino avanza a un ritmo cada vez más acelerado, pero la transformación será mucho más lenta cuando se mira el conjunto de los vehículos que circulan por las calles y rutas del país.
Un informe elaborado por SIOMAA, que analiza la evolución del parque automotor y su impacto sobre el consumo energético, proyecta que los vehículos enchufables se multiplicarán 11,7 veces entre diciembre de 2026 y diciembre de 2031.
Sin embargo, esa fuerte expansión no alcanzará para modificar de manera sustancial la composición del parque. Según las estimaciones, el 95,3% de los vehículos que estarán en circulación en 2031 todavía serán de combustión.
El mercado cambia más rápido que el parque automotor
La diferencia entre las ventas de vehículos electrificados y el parque total es uno de los principales datos que surgen del informe.
Actualmente, el parque automotor argentino de automóviles y comerciales livianos ronda los 14,7 millones de unidades. Para diciembre de 2031, SIOMAA estima que llegará a 17,2 millones, lo que representa un crecimiento del 17%.
El problema es que la renovación del parque ocurre a un ritmo mucho más lento que el cambio tecnológico en las nuevas ventas. El informe calcula una renovación cercana al 5% anual, por lo que los vehículos con motores de combustión que ya circulan seguirán teniendo un peso predominante durante muchos años.
En otras palabras: aunque los autos electrificados ganen cada vez más participación entre los patentamientos, se necesita mucho tiempo para reemplazar el enorme stock de vehículos convencionales que ya está en las calles.
El consumo eléctrico para movilidad se multiplicará por 11
El avance de los vehículos enchufables también tendrá un impacto directo sobre el sistema energético.
SIOMAA proyecta que el consumo de electricidad destinado a la movilidad pasará de aproximadamente 29 GWh a 322 GWh entre diciembre de 2026 y diciembre de 2031. Es decir, se multiplicará por 11,3.
La electrificación, por lo tanto, no sólo implica sumar vehículos con otra tecnología de propulsión: también requiere anticipar cómo crecerá la demanda de energía y qué infraestructura será necesaria para abastecerla.
El informe fue elaborado precisamente en ese contexto. SIOMAA trabaja junto con empresas vinculadas con la electricidad y la energía para aportar información que permita proyectar las necesidades futuras de consumo y producción.
Pero la transición energética no significará una desaparición rápida de los combustibles líquidos. Por el contrario, el estudio estima que su consumo seguirá creciendo 14,5% hacia 2031, fundamentalmente por el enorme volumen de vehículos de combustión que continuará formando parte del parque.
Argentina tiene un problema: faltan puntos de carga
Otro de los desafíos que plantea el crecimiento de la electromovilidad es la infraestructura disponible para cargar los vehículos.
Según el informe, actualmente existe una relación aproximada de 61 vehículos enchufables por cada punto de carga, muy por encima del promedio global de alrededor de 11 a 1 tomado como referencia de la Agencia Internacional de Energía (IEA).
La proyección hacia 2031 también muestra una brecha importante. Para alcanzar un benchmark de 10 vehículos por cada punto de carga, Argentina necesitaría aproximadamente 29.800 puntos de carga públicos.
Bajo el criterio AFIR, que en lugar de contar simplemente puntos de carga mide la capacidad de carga requerida, la necesidad estimada sería de alrededor de 15.000 puntos.
El dato más contundente es el nivel de cobertura actual: la infraestructura disponible representa apenas el 1% de la red pública que sería necesaria bajo esas proyecciones.
La electrificación está concentrada en el área metropolitana
La transición tampoco avanza de manera uniforme en todo el país.
La adopción de vehículos enchufables y la infraestructura de carga están fuertemente concentradas en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
CABA ya supera las 7.000 unidades enchufables, que representan alrededor del 38% del total nacional. A su vez, el AMBA y la provincia de Buenos Aires concentran cerca del 70% de la infraestructura pública de carga existente en Argentina.
Esto plantea otro desafío para la expansión de la movilidad eléctrica: acompañar el crecimiento de las ventas con una red de carga que permita que estos vehículos puedan utilizarse no solamente en los grandes centros urbanos, sino también para viajes de mayor distancia.
La transición será gradual
Las proyecciones de SIOMAA muestran, en definitiva, un mercado automotor que se mueve a dos velocidades.
Por un lado, la electrificación de las nuevas ventas avanza rápidamente, con un crecimiento especialmente fuerte de los vehículos enchufables.
Por otro, el parque automotor se renueva lentamente. La enorme cantidad de vehículos de combustión que ya circulan hace que, incluso con una incorporación acelerada de eléctricos e híbridos enchufables, estos sigan siendo una minoría del total durante los próximos años.
El desafío para la Argentina no será solamente vender más autos eléctricos. También será desarrollar la infraestructura energética y de carga necesaria para acompañar ese crecimiento.
Si las proyecciones se cumplen, para 2031 habrá muchos más vehículos enchufables en las calles y una demanda eléctrica para movilidad más de once veces superior a la actual. Pero el parque automotor seguirá teniendo, mayoritariamente, una característica conocida: los motores de combustión seguirán siendo los protagonistas.




