Pablo Alvira Fuertes
Huesca, 10 sep (EFE).– Escuchar sin juzgar, prestar atención a los cambios repentinos de conducta y reforzar los recursos asistenciales son algunas de las claves para prevenir el suicido entre los jóvenes, según los psicólogos Noel Torrijos y Óscar Nadal, del programa SOS Adolescentes del Centro de Solidaridad Interdiocesano de Huesca.
Estos psicólogos aseguran a EFE que el aumento de los protocolos de prevención del suicidio abiertos durante el último curso en los centros educativos de Huesca, no significa que se hayan producido más casos, sino que puede responder a una mayor capacidad para detectar situaciones de riesgo.
El psicólogo recalca que el suicidio es un fenómeno “multicausal” donde confluyen numerosos factores y advierte de que uno de los elementos que pueden influir en el malestar juvenil es el uso de las redes sociales.
“La adolescencia, además, siempre es una etapa un poco conflictiva. Es la etapa de las primeras veces en la que aparecen muchas frustraciones, porque se encuentran situaciones que no se han enfrentado antes”, explica Nadal.
Menciona que los adolescentes no tienen recursos para afrontar estas circunstancias y apunta también a la falta de límites por parte de las familias.
Por su parte, Torrijos considera que el incremento de los protocolos también puede estar relacionado con una mayor preocupación por la salud mental y “con una mayor demanda de herramientas” por parte de los profesionales educativos.
“En los centros con los que trabajamos nos piden formas de acercarse al malestar de los jóvenes. Muchas veces da miedo entrar en ese mundo, ya sea por incomprensión, porque se percibe como algo lejano o porque no se sabe cómo actuar”, indica.
El Centro de Solidaridad Interdiocesano de Huesca trabaja en coordinación con buena parte de los centros educativos de la provincia, aunque son estos últimos los responsables de activar los protocolos.
El programa SOS Adolescentes ha atendido en lo que va de 2026 a 232 jóvenes, 75 de ellos nuevos usuarios, y a 122 familias, mientras que 107 personas han recibido el alta terapéutica.
Sobre cómo actuar cuando se tiene a una persona con intenciones suicidas cerca, ambos psicólogos recomiendan prestar atención a cualquier modificación llamativa “en la conducta, el estado emocional, las relaciones sociales, la higiene, la apariencia o en las amistades”.
“Puede ser un cambio tanto positivo como negativo, que se aísle en el instituto, que abandone actividades que antes hacía o que empiece a descuidarse”, detalla Torrijos, quien destaca que disponer de un espacio seguro para expresarse y sin miedo a ser juzgado “supone una mejora importante”.
Por su parte, Nadal cuestiona el mito de que las personas con intenciones suicidas ocultan su sufrimiento, porque habitualmente “lo manifiestan de alguna forma”, aunque no sea explícito.
“No siempre dicen directamente ‘me quiero morir’. Pueden hablar de que se sienten una carga, que todo les pesa, que están cansados o que todo se les hace bola”, apunta.
Por ello, el psicólogo cree necesario mantener una actitud sensible si se escucha alguna de estas verbalizaciones o algunos cambios de comportamiento para poder detectar el riesgo con antelación.
Nadal señala como una de las claves no valorar lo que la pasa a la otra persona desde nuestra propia perspectiva y no caer en mensajes como ‘esto no es importante’, ‘no te rayes’, ‘no pasa nada’ o ‘cuando yo era joven sí que sufría’.
Asume que estas respuestas se dan con la intención de aliviar el dolor, pero indica que pueden provocar el efecto contrario y transmitir a la persona que su sufrimiento no es válido.
“Hay que acercarse desde la curiosidad y la empatía. Muchas veces no hace falta comprenderlo todo, sino estar presente y decir ‘cuéntame lo que necesites’, ‘estoy a tu lado’ o ‘ahora mismo no sé qué decir, pero puedes contar conmigo’”, añade.
SOS Adolescentes acumula varias semanas de demora para atender a nuevos usuarios pese a que sus profesionales intentan mantener una mayor continuidad durante las primeras etapas del tratamiento.
“En los servicios públicos pueden atenderte una vez cada tres meses o más. Muchas otras familias no pueden asumir el coste de la atención privada y los recursos como el nuestro también están sobrecargados”, lamenta Torrijos.
Por ello, el Centro de Solidaridad reclama un refuerzo de los recursos de la salud mental y el psicólogo subraya que la frecuencia de las sesiones es “fundamental” para establecer un vínculo y acompañar a la persona en momentos de vulnerabilidad.
Ambos profesionales defienden que los medios de comunicación informen sobre el suicidio, pero “de forma rigurosa, sin detalles ni morbo”.
“Silenciarlo no ayuda. Pero hay que explicar lo ocurrido sin entrar en el cómo, es algo multifactorial, y mostrando siempre los recursos preventivos disponibles”, indica Torrijos, quien alerta del riesgo de romantizar el suicidio y evitar buscar una explicación sencilla, lo que puede generar conductas de imitación. EFE
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