Qué es el "decreto Maricarmen" y por qué amenaza con convertir la vivienda en el motor de un nuevo 15M

Desde hace años (de forma recurrente), el CIS nos recuerda una realidad: lo que más quita el sueño a los españoles no es la guerra, la corrupción ni la Inteligencia Artificial. Ni siquiera la inflación. Nuestra lista de preocupaciones la lidera algo mucho más simple: la vivienda, cada vez más cara e inaccesible. El Gobierno lo sabe y ha intentado en varias ocasiones cambiar su marco legal sin demasiado éxito. La última fue en julio, cuando ante la falta de apoyo parlamentario, Moncloa decidió frenar la tramitación de un decreto sobre vivienda.

Ahora el Ejecutivo afronta el mismo reto, pero el contexto ya no es el mismo: el desahucio de Maricarmen ha hecho que la crisis habitacional ya no sea solo un tema señalado por el CIS, es la palanca que amaga con un nuevo 15M.

Una tarea pendiente. Aunque lleva años insistiendo que es una de sus "prioridades", al Gobierno se le ha atragantado la vivienda. La falta de una mayoría fuerte, el reparto de competencias con las CCAA y la necesidad de equilibrar las sensibilidades de aliados tan dispares como Sumar y Junts ha hecho que sus medidas en ese campo a menudo queden descafeinadas.

En algún caso incluso han muerto durante su fase de tramitación. Ocurrió en julio, cuando el ministerio arrojó la toalla y renunció a aprobar un real decreto antes del parón estival. A falta de apoyos y para no sumar un cuarta propuesta falluta, decidió dar una patada a la pelota y pasarla al mes de septiembre.

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