Un estudio analizó la respuesta cerebral ante la música con significado personal en pacientes con enfermedad de Alzheimer y demencia frontotemporal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Escuchar la canción indicada, esa que quedó grabada en algún momento de la vida, puede provocar una respuesta cerebral clara en personas con Alzheimer.

Así lo determinó un equipo del Centro de Alzheimer de Ámsterdam y del Instituto Neerlandés de Neurociencia, que analizó cómo reacciona el cerebro ante la música con significado personal, en comparación con música neutra, tanto en personas sanas como en pacientes con enfermedad de Alzheimer y demencia frontotemporal. El hallazgo, publicado en la revista Brain Communications, aporta pistas sobre por qué la musicoterapia funciona en unos pacientes y en otros no.

La demencia agrupa distintos trastornos cerebrales en los que las células nerviosas se dañan y mueren de forma progresiva. La enfermedad de Alzheimer y la demencia frontotemporal (DFT) son dos de sus formas más conocidas, y ambas terminan por afectar funciones cognitivas diversas. Como no existe cura definitiva, entender qué mecanismos del cerebro resisten el deterioro se volvió una prioridad para la ciencia.

La enfermedad de Alzheimer y la demencia frontotemporal dañan de forma progresiva las células nerviosas del cerebro. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una canción puede desatar recuerdos y emociones intensas

Cualquiera lo experimentó alguna vez: un tema musical que dispara un recuerdo puntual, que eriza la piel o que obliga, casi sin pensarlo, a mover el cuerpo. Esa conexión entre sonido y emoción fue justamente el punto de partida de la investigación. Los científicos ya sabían que las intervenciones no farmacológicas, entre ellas la musicoterapia, pueden mejorar el bienestar de los pacientes o aliviar ciertos síntomas asociados a la demencia.

Lo que no estaba claro era si esa eficacia variaba según el tipo de trastorno, y sobre todo, qué pasaba dentro del cerebro cuando sonaba la música.

Estudios anteriores ya habían sugerido que el procesamiento musical se ve afectado en la demencia frontotemporal, mientras que en la enfermedad de Alzheimer tiende a conservarse en mayor medida. Sin embargo, hasta la publicación de este trabajo no se había confirmado si la respuesta cerebral también difería entre ambas condiciones.

El desafío de tocar música dentro de un resonador

Para despejar esas dudas, el equipo comparó a personas con Alzheimer y con DFT frente a un grupo de participantes sanos. A todos se les pidió previamente que eligieran canciones con una carga personal fuerte, piezas capaces de generar una respuesta emocional genuina. Esa música se comparó luego, dentro del escáner, con temas neutros que no tenían ninguna asociación particular para los participantes.

La investigación busca explicar las razones por las cuales la musicoterapia beneficia a unos pacientes y resulta ineficaz en otros. (crédito Pexels)

“No es solo música, es tu música”, resumió Jochum van ‘t Hooft, investigador del Centro de Alzheimer de Ámsterdam, en declaraciones recogidas por la publicación. “Principalmente queríamos usar música que te hiciera pensar, esto realmente me emociona. Me encanta la idea de que puedas estar tumbado en el escáner y disfrutarlo de verdad”, añadió. La elección personalizada del repertorio no fue un detalle menor: los investigadores necesitaban garantizar que el vínculo emocional con cada canción fuera real y no genérico.

Ahora bien, reproducir música dentro de una máquina de resonancia magnética no es tan simple como parece. El aparato genera un ruido considerable durante el proceso de escaneo, lo que representa un obstáculo evidente para un experimento que depende del sonido y del ritmo. “Un escáner de resonancia magnética genera mucho ruido, mientras que la música se basa en el sonido y el ritmo”, explicó Wietske van der Zwaag, del Instituto Neerlandés de Neurociencia.

Para sortear ese problema, el equipo diseñó un protocolo específico: el escáner tomaba una imagen cerebral breve y, a continuación, se abría una pausa corta durante la cual sonaba la música. Esa alternancia entre escaneo y escucha, repetida a un ritmo fijo, permitió a los investigadores mapear con precisión cómo respondía el cerebro a cada tipo de estímulo sonoro.

La activación cerebral en pacientes con enfermedad de Alzheimer ante la música personal se asemeja a la de personas sanas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La música personal genera mayor actividad cerebral

Los resultados mostraron que la música con significado personal provocó una actividad cerebral más intensa que la música neutra. Ese patrón se repitió en los tres grupos analizados: los participantes sanos, las personas con enfermedad de Alzheimer y las personas con demencia frontotemporal. Es decir, el vínculo emocional con una canción sigue siendo capaz de activar el cerebro incluso cuando la enfermedad ya afectó otras funciones cognitivas.

Sin embargo, aparecieron diferencias relevantes entre los dos tipos de demencia. En los pacientes con DFT, los investigadores detectaron menor actividad en el área motora suplementaria (AMS), una región cerebral vinculada al movimiento y también a ciertos aspectos del procesamiento musical y la memoria. En cambio, en las personas con enfermedad de Alzheimer, la respuesta cerebral resultó más parecida a la de los participantes sanos, lo que respalda la idea de que el procesamiento musical se conserva mejor en este tipo de demencia.

Los autores del estudio sostienen que estos hallazgos podrían ayudar a comprender mejor el papel de la musicoterapia en pacientes con demencia. Todavía resta determinar por qué la música genera una respuesta cerebral clara en algunas personas y, en otras, esa respuesta aparece debilitada o directamente no se produce.

Entender esas diferencias, según los investigadores, podría explicar por qué ciertas intervenciones musicales funcionan mejor en unos pacientes que en otros. Se trata de una información que puede resultar útil tanto para los propios pacientes como para sus cuidadores, en particular en los casos donde la musicoterapia no logra el efecto esperado.

Por el momento, el estudio deja en claro un punto central: el significado personal de la música importa. Aún cuando la demencia ya alteró el funcionamiento del cerebro, la canción que realmente pertenece a la historia de esa persona todavía puede despertar una respuesta cerebral identificable. “No importa cualquier música, sino la música que pertenece a esa persona”, señala el estudio.