
Un mes después del terremoto de magnitud 7,4 que afectó a más de 10 departamentos y 498 municipios de Colombia, la Cruz Roja Colombiana proyectó que la recuperación de los territorios impactados tomará cerca de dos años, entre la asistencia inicial, la estabilización de las comunidades y la reconstrucción de infraestructura y actividades económicas.
Así lo reveló el director ejecutivo de la organización, Francisco Moreno, y que en diálogo con el diario El Tiempo, precisó que la etapa de rescate dio paso a un proceso de atención de mayor duración.
Desde la Cruz Roja se considera que los daños presentan diferentes niveles según el territorio y que la respuesta debe adaptarse a las condiciones de las ciudades y los municipios rurales.
“Lo que viene es grande, demorado y mucho más costoso”, afirmó Moreno al referirse a la etapa posterior a la emergencia, que requerirá recursos públicos, aportes del sector privado, cooperación y participación de las comunidades afectadas.
El evento sísmico se presentó la mañana del lunes 10 de agosto a una profundidad de 103 y con epicentro en el municipio de San José del Palmar (Chocó) a las 7:34 a. m., dejó impactos en zonas urbanas y rurales de varias zonas del país, y que junto a Chocó, dejó a Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca como los cinco depertamentos más afectados por la catástrofe, según registros de la Unidad Nacional para la Gestión y Riesgo de Desastres (Ungrd).
Para el vocero de la Cruz Roja, durante los primeros días se concentraron las acciones en salvar vidas, atender a personas heridas y apoyar a quienes quedaron atrapados en edificaciones.

Más de 1.840 voluntarios y funcionarios participaron en la respuesta inicial
La institución movilizó alrededor de 1.840 voluntarios y funcionarios para tareas de búsqueda y rescate, atención en salud, telecomunicaciones y logística.
Los equipos especializados acudieron a los lugares donde se reportaron personas atrapadas o se requerían evacuaciones, siendo Cali, Manizales, Armenia Pereira y Quibdó los puntos donde más se concentraron los esfuerzos en principio.
Moreno explicó que, junto con las atenciones médicas, se activó un programa para restablecer el contacto entre familiares que perdieron comunicación a causa de los daños en las redes o de la incertidumbre sobre la situación de sus seres queridos.
“La Cruz Roja Colombiana dio respuesta con los propios grupos voluntarios que tenemos en las ciudades y en los municipios”, indicó el directivo. Después, la entidad desplegó equipos especializados de búsqueda y rescate para atender las necesidades de los primeros días.
La organización pasó ahora a una fase de atención diferenciada en la que, de acuerdo con Moreno, las necesidades en ciudades como Pereira y Cali no son las mismas que en municipios pequeños del norte del Valle del Cauca o en zonas apartadas de Chocó.
Los albergues requieren agua potable, saneamiento y atención en salud
La Cruz Roja indicó que distribuye kits alimentarios, utensilios de cocina y elementos de higiene a familias que perdieron sus viviendas y permanecen en alojamientos temporales o en casas de familiares.
“En los albergues es importante todo el tema de salud”, sostuvo Moreno, que incluyó entre las prioridades el control de condiciones que puedan facilitar la aparición de epidemias.
El trabajo en los albergues también se concentra en la disponibilidad de agua potable, el manejo de residuos, las letrinas, el control de vectores y la alimentación. Estas medidas buscan evitar que surjan problemas sanitarios durante la permanencia de las familias en esos espacios.
La afectación a clínicas y hospitales también obligó a ampliar la respuesta médica. En coordinación con el Ministerio de Salud y Protección Social, la Cruz Roja desplegó equipos móviles y ampliaciones hospitalarias para mantener la atención de pacientes y la entrega de medicamentos mientras se recuperan los centros asistenciales.
Otro de los aspectos más relevantes que se mencionó desde la entidad es que también distribuye medicamentos recibidos mediante el Gobierno de España y el Ministerio de Salud, con destino a instituciones hospitalarias ubicadas en las zonas afectadas.
A un mes del terremoto de 7,4 en Colombia: la estabilización puede extenderse entre tres y seis meses
La siguiente fase comprende la estabilización de las comunidades y podría durar entre tres y seis meses. En ese período, la Cruz Roja mantendrá los alojamientos temporales, la ayuda humanitaria y las acciones para mejorar las telecomunicaciones, sobre todo en áreas a las que otras organizaciones aún no han logrado llegar.
Moreno mencionó el apoyo psicosocial, el agua y el saneamiento básico como componentes centrales de esa etapa. Por tal motivo, la entidad prevé tener presencia en los cinco departamentos donde desarrolla su operación de respuesta.
En el caso de los menores de edad, la organización trabaja con autoridades para recuperar con rapidez la operación de hospitales y escuelas. Además, ejecuta acciones de apoyo psicosocial y protección dentro de los albergues temporales.
Estas acciones buscan reforzar la protección de niños, niñas y adolescentes que se encuentran en alojamientos o han sido afectados por el desplazamiento posterior al sismo.
La reconstrucción incluirá viviendas, hospitales, escuelas y medios de vida
“La primera parte son 3 meses de respuesta, 6 meses de estabilización, y completaremos los dos años con la fase de reconstrucción”, explicó Moreno.
Una vez concluida la estabilización, comenzará la fase de recuperación, que completará el plan de dos años presentado por la Cruz Roja. Ese período incluirá acciones para reparar estructuras afectadas, entre ellas centros de salud, instituciones educativas y espacios comunitarios.
La estrategia contempla además la recuperación de medios de vida, pequeños emprendimientos y economías locales. La organización pretende apoyar a las familias para que recuperen fuentes propias de sustento, en especial en actividades afectadas por el terremoto.
El director ejecutivo añadió que la recuperación debe incorporar acciones de resiliencia comunitaria.
La propuesta incluye formación de comités de gestión del riesgo de desastres, con el objetivo de que las comunidades puedan prepararse mejor ante eventuales emergencias futuras.
Por último, la Cruz Roja señaló que el proceso requerirá coordinación entre autoridades, empresas, organizaciones humanitarias y habitantes de los municipios afectados. Por tal motivo, desde la institución se pidió que el apoyo a las campañas de atención continúe durante las etapas posteriores a la respuesta inmediata.
“Esta es una primera parte, una ayuda importante que reciben las comunidades”, cerró Moreno, que junto a la organización busca que la recuperación no se limite a la entrega o reparación de viviendas, sino que contribuya a reducir las condiciones de vulnerabilidad de las familias y las ciudades afectadas.




