La lengua de suegra lleva décadas entre las plantas de interior favoritas. Tolera olvidos de riego, no exige demasiada atención y puede sobrevivir en lugares donde otras especies comienzan rápidamente a deteriorarse.
Pero su aspecto más conocido, con hojas rígidas y verticales que pueden alcanzar bastante altura, no siempre resulta práctico en departamentos pequeños, escritorios o estantes.
Ahí aparece una variante llamada Sansevieria Hahnii, también conocida como sansevieria compacta o “nido de pájaro”, perteneciente al mismo grupo de plantas que popularmente recibe el nombre de planta serpiente.
A diferencia de la lengua de suegra tradicional, sus hojas son más cortas y crecen formando una roseta. El resultado es una planta baja, tupida y fácil de colocar prácticamente en cualquier rincón.

Jonathan Citadino, especialista en jardinería y creador de contenido de El Huerto Citadino, la destaca entre las variedades recomendables para quienes quieren empezar una colección de sansevierias.
“Son fáciles de cuidar, de crecimiento lento, se adaptan a la sombra y son resistentes contra las plagas”, explica.
Su crecimiento pausado también significa que no necesita trasplantes frecuentes. De hecho, una maceta demasiado grande puede terminar siendo contraproducente porque retiene más humedad de la necesaria.
El secreto está en evitar que las raíces permanezcan húmedas
Las sansevierias almacenan agua en sus hojas y rizomas, por lo que toleran mucho mejor unos días de sequedad que un sustrato constantemente mojado.
Citadino recomienda utilizar una mezcla para plantas de interior con buen drenaje y evitar aquellas excesivamente pesadas o cargadas de tierra negra, especialmente cuando existe tendencia a regar demasiado.
Antes de volver a agregar agua conviene comprobar que el sustrato haya perdido buena parte de su humedad. La frecuencia exacta dependerá de la temperatura, la cantidad de luz, el tamaño de la maceta y la época del año.

Otra de las ventajas de la Hahnii es que puede reproducirse mediante los pequeños “hijos” que aparecen alrededor de la planta principal.
Cuando esos brotes ya desarrollaron tamaño y raíces suficientes, pueden separarse cuidadosamente del rizoma de la planta madre. Lo más seguro es realizar un corte limpio con una herramienta desinfectada para disminuir el riesgo de lesiones y enfermedades.
Después se coloca el nuevo ejemplar en una maceta pequeña, con sustrato drenante. Si durante la separación se produjo un corte importante en el rizoma, puede resultar conveniente dejar que la herida se seque antes de regar abundantemente, evitando mantenerla empapada durante los primeros días.
Tampoco necesita sol directo intenso. Puede vivir en espacios relativamente sombríos, aunque una buena cantidad de luz indirecta suele favorecer un crecimiento más compacto y saludable.
Existe, además, una afirmación muy repetida sobre la lengua de suegra y es que funciona como una especie de purificador natural del aire.
La idea procede en gran parte de experimentos realizados por la NASA en cámaras cerradas, donde algunas plantas consiguieron retirar determinados compuestos del aire.
Aunque su principal ventaja doméstica es aportar vegetación con muy poco mantenimiento.
Y es justamente ahí donde la Hahnii gana frente a su pariente más alta. Conserva la resistencia característica de la lengua de suegra, pero cabe sobre una mesa, una biblioteca o un mueble pequeño y puede multiplicarse cuando aparecen nuevos brotes.


