
El crisantemo es la planta de otoño que absorbe la humedad del ambiente. La razón es sencilla: sus raíces toman agua del suelo y la liberan como vapor a través de las hojas, un proceso natural llamado transpiración.
Una tesis de la UNAM que estudió esta especie explica que ese intercambio ocurre a través de pequeños poros llamados estomas. Florece cuando las noches se alargan, entre agosto y noviembre, y necesita cuidados puntuales para lucir en casa o en el jardín.

Florece cuando las noches se alargan
El crisantemo inicia su floración cuando las noches superan las 10 a 12 horas continuas de oscuridad, explica la Real Sociedad de Horticultura (RHS) del Reino Unido. Por eso florece justo entre agosto y noviembre, cuando los días se acortan de forma natural.
Es una planta perenne: entra en reposo en invierno y rebrota en primavera, de acuerdo con la misma organización.

Una planta perenne es aquella que vive más de dos años y florece de manera repetida, temporada tras temporada, a diferencia de las plantas anuales, que completan su ciclo de vida (nacen, florecen y mueren) en un solo año.
Cuánta humedad necesita
Una tesis de la UNAM especializada en el cultivo de crisantemo en invernadero establece que la humedad relativa ideal para la planta debe mantenerse entre 45% y 60%.
Si hay demasiada humedad durante varias horas seguidas, aumenta el riesgo de que aparezcan hongos.

La temperatura ideal va de 15.5 a 25 grados centígrados, según el mismo documento. Con calor nocturno de 30 grados o más, la planta produce menos brotes y puede no llegar a florecer.
Cómo regarlo sin dañarlo
El agua se debe aplicar en la base de la planta, nunca sobre las hojas ni las flores. Mojar el follaje aumenta el riesgo de hongos, sobre todo si el agua queda ahí durante la noche.
Por esa razón, la tesis de la UNAM recomienda no regar después de las cuatro de la tarde, para que las hojas alcancen a secarse antes de que caiga la noche.

Cuidados básicos para que crezca fuerte
El crisantemo necesita al menos seis horas de sol directo al día, en un lugar protegido del viento, según la RHS. Sin suficiente luz, crece con tallos débiles y da menos flores.
El suelo debe tener buen drenaje. Un dato que la RHS destaca: el exceso de agua en el suelo mata a esta planta con más frecuencia que el frío. Puede resistir hasta -5 grados centígrados sin protección adicional.

Cuando la planta mide unos 20 centímetros de altura, conviene cortar la punta del tallo principal con los dedos o con tijeras limpias. Esta poda, conocida como despunte, hace que la planta saque más ramas y produzca más flores, de acuerdo con la RHS.
Después de la flor, cómo prepararlo para el próximo año
Cuando las flores terminan y el frío llega, la RHS recomienda cortar la planta hasta dejar entre 15 y 20 centímetros de altura sobre el suelo. Los tallos cortados se deben retirar del jardín para evitar que ahí sobrevivan plagas u hongos durante el invierno.
Sobre la base de la planta conviene poner una capa gruesa de tierra de hoja, paja o composta.

Esto no sirve tanto para protegerla del frío, sino para evitar que la raíz se congele y se descongele varias veces, lo que puede sacarla de la tierra.
Cómo propagarlo para tener más plantas
Una monografía del gobierno de México sobre esta especie señala que se propaga a partir de esquejes de 8 a 10 centímetros, que pueden guardarse en frío antes de sembrarse.
Antes de plantar, conviene desinfectar el suelo, ya sea con vapor o con un tratamiento químico, para evitar que la raíz se pudra.

Con estos cuidados básicos, el crisantemo puede volver a florecer cada otoño durante varios años seguidos.



