El nuevo sistema de Fondos de Asistencia Laboral (FAL) propone una forma de anticipar contingencias. Darío Culela, gerente comercial corporativo del grupo de servicios financieros y de seguros ST, analizó con la periodista Agostina Scioli el impacto para las pymes y la importancia de integrar esta herramienta a una planificación más amplia.
Las decisiones detrás de cada etapa de crecimiento
Incorporar personal, ampliar una estructura, sumar tecnología o abrir una sucursal exige recursos, planificación y una lectura atenta de los riesgos que pueden traer aparejados.
Una contingencia laboral puede afectar ese proceso. En especial para una pyme: un imprevisto o un litigio pueden modificar la disponibilidad de fondos y obligar a revisar inversiones, pagos o proyectos de ampliación.
“La reforma le va a permitir tener un horizonte más claro para administrar sus ingresos y su liquidez, sobre todo con el Fondo de Asistencia Laboral, que crea una nueva capa de protección para la empresa que antes no tenía”, analizó Culela.
La reforma laboral abre un escenario distinto para administrar esa incertidumbre. El cambio no se limita a una cuestión regulatoria. También propone herramientas para que cada compañía ordene sus compromisos futuros con otra perspectiva financiera.

La previsibilidad en las decisiones
El principal cambio que introduce la reforma, desde la mirada empresaria, está vinculado con la posibilidad de planificar costos y compromisos con mayor anticipación. Esa variable puede incidir en decisiones de contratación, inversión y ampliación de la estructura.
“El Fondo de Asistencia Laboral es como una caja nueva de la que hoy va a disponer el empresario para darle continuidad a su crecimiento en su negocio”, explicó Culela.
La cuestión adquiere especial relevancia en las pymes. Una contingencia laboral puede requerir recursos propios en un momento en que la firma necesita sostener pagos, financiar capital de trabajo o avanzar con un proyecto. Esa incertidumbre, en esos casos, puede condicionar el ritmo de expansión.
Culela consideró que el nuevo esquema puede modificar de forma gradual la asociación entre contratación y riesgo. “Esta previsibilidad de la que hablamos es la que le da un horizonte nuevo al empleador para animarse en este crecimiento”, aseguró.
La discusión, entonces, excede las obligaciones formales. Cada organización deberá revisar su estructura, su nivel de rotación, sus necesidades de liquidez y el modo en que administra los recursos vinculados con su nómina.
El FAL como herramienta de planificación
Previsto para el 1° de noviembre de 2026, el nuevo régimen propone la constitución de un fondo a nombre de la empresa para afrontar las contingencias específicas contempladas por la norma.
“Es un instrumento que le da la posibilidad a las empresas de transformar un pasivo contingente en un activo financiero”, definió sobre el mecanismo el gerente comercial corporativo de Grupo ST.
La herramienta busca evitar que todo el impacto financiero de una contingencia recaiga sobre la caja de la empresa en el momento en que ocurre. Mientras no sean necesarios, los recursos del fondo pueden administrarse e invertirse bajo las condiciones previstas por el régimen.
Para las compañías con la nómina regularizada, el aporte surge de las cargas sociales. Según explicó Culela, las empresas grandes deberán destinar entre un 1% a un 1,5%, mientras que las pymes aportarán un 2,5% hasta un 3% para constituir el fondo según corresponda en cada caso en base a lo previsto por la normativa.
“No tiene un costo adicional para el empleador, porque surge de las propias cargas sociales que la empresa deriva a través del formulario 931 a ARCA”, indicó Culela.
El mecanismo tendrá un plazo de carencia antes de habilitar el uso de los recursos. Además, no reemplaza la obligación de indemnizar a un trabajador. La función del fondo consiste en aportar disponibilidad financiera para que la empresa pueda afrontar esa instancia.
“Las empresas pueden administrar de forma inteligente en qué momento y circunstancias quieren usar su FAL, porque el instrumento no reemplaza la obligación de indemnizar a un empleado ni es obligatorio destinar los fondos frente a cada contingencia”, sostuvo el ejecutivo. Además, aportes no pagan IVA y todo el circuito de aportes y pago de indemnizaciones está exento del impuesto a los débitos y créditos bancarios.

La elección del administrador
Definir la entidad que administrará los recursos es un paso ineludible en la puesta en marcha del FAL. Esa elección no debería responder únicamente a la necesidad de completar un trámite.
Una compañía con alta rotación puede requerir una estrategia diferente de otra que tiene una plantilla estable. El horizonte de inversión, el flujo de fondos y los planes de expansión también inciden en esa decisión.
“Deberían analizar cómo es su proceso de inversión, cuál es la gobernanza que tenga para su proceso operativo y cómo ese socio lo puede ayudar en su crecimiento”, planteó Culela.
El análisis también involucra a más de un área dentro de una organización. Finanzas puede evaluar el rendimiento y la liquidez del fondo. Recursos Humanos, en cambio, puede vincularlo con la evolución de la nómina y las necesidades de contratación.
“Quizás el financiero esté pensando en los rendimientos del fondo y demás, pero la persona de recursos humanos o de capital humano también está pensando en otros aspectos que tienen que ver con su plantilla, cuánto va a crecer”, ponderó el gerente comercial corporativo de Grupo ST.
Una mirada que excede al fondo
El FAL puede funcionar como una puerta de entrada a otras alternativas financieras, en especial para las pymes que hasta ahora concentraban sus opciones de financiamiento en el sistema bancario.
“Las empresas se financiaban solamente a través de un banco. Y hoy tienen nuevas herramientas y nuevas posibilidades”, observó el ejecutivo.
En ese contexto, Grupo ST acompaña a las empresas en la instrumentación del FAL y en la definición de una cartera acorde con su perfil. El grupo integra esa tarea con soluciones de financiamiento, seguros, garantías, gestión de activos, inversiones y liquidez. “Para una pyme que necesita crecer y que quizás no tiene la oportunidad de llegar al financiamiento de un gran banco, nuestra SGR le da los avales para poder obtener ese financiamiento”, explicó el ejecutivo.
“Las empresas para crecer necesitan distintas cosas. Más allá de la previsión, como hablábamos, y que el FAL viene a resolver parte de eso, las empresas necesitan financiamiento, administrar sus inversiones y proteger su patrimonio también”, expresó Culela.
El leasing forma parte de esas alternativas. La herramienta permite financiar bienes registrables y no queda limitada a maquinaria pesada o vehículos. “Quizás hay una empresa que necesita reemplazar su parque de notebooks para su gente y eso lo puede contratar a través de un leasing. No necesariamente tiene que comprar a su nombre esas máquinas”, aseguró el gerente.
La entrada en vigencia del FAL plantea así una instancia de revisión para las compañías. El fondo puede aportar recursos ante una contingencia, pero su administración adquiere otro alcance cuando se incorpora a una estrategia de crecimiento, inversión y protección patrimonial.
Las empresas que quieran dimensionar cómo el FAL puede aplicarse a su realidad pueden acceder al sitio especializado de Grupo ST.




