Las elecciones regionales en Alemania dejaron a la CDU de Friedrich Merz en crisis, tras un revés histórico que el canciller calificó de “desastroso” al no alcanzar el umbral del 5% en algunos estados. En contraste, la ultraderecha de AfD celebró victorias inéditas: su líder Alice Weidel aseguró que el partido está listo para convertirse en una fuerza decisiva en el país. Mientras tanto, Die Linke se consolidó en Berlín, donde su candidata Elif Eralp celebró el triunfo con un mensaje de cambio social.