LA TENSIÓN DE UNA NOCHE DE TODO O NADA El Estadio Gigante de Arroyito en Rosario albergó un cruce de cuartos de final de la Copa Argentina cargado de dramatismo, pasión y cuentas pendientes entre dos de los grandes del fútbol argentino. Con ambas parcialidades colmando las tribunas, el choque prometía intensidad desde el silbatazo inicial. Durante el primer tramo del encuentro, la paridad se adueñó del desarrollo del juego, con Boca Juniors buscando manejar el balón mientras Racing Club aguardaba agazapado sus oportunidades de contraataque. Sin embargo, la balanza de las emociones no tardaría en inclinarse hacia el lado de Avellaneda. DEL GOLPE DE GENIO AL ABISMO DEL 0-2 Transcurría el minuto 19 cuando Gastón Lodico ejecutó un tiro de esquina magistral que se fue cerrando hasta meterse en el segundo palo de Leandro Brey. El insólito gol olímpico de Lodico desató la locura académica y golpeó anímicamente al conjunto xeneize. Apenas iniciado el segundo tiempo, cuando las piezas intentaban acomodarse en el campo, llegó el segundo mazazo. A los 47 minutos, tras un descuido defensivo de Boca en otro córner, Adrián «Maravilla» Martínez apareció oportunamente para establecer el 2-0 a favor de Racing. Para el equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena, el panorama lucía sombrío y las semifinales parecían un objetivo inalcanzable. EL MOVIMIENTO EN EL TABLERO QUE CAMBIÓ EL DESTINO Frente a la adversidad, Arruabarrena reaccionó rápidamente desde el banco de suplentes. Transcurridos los 56 minutos, el director técnico decidió un doble cambio determinante: el ingreso del delantero ecuatoriano Enner Valencia en lugar de Alan Velasco, junto con la entrada de Sebastián Villa por Santiago Ascacíbar. Más tarde, a los 70 minutos, sumaría al terreno a Carlos Palacios en reemplazo de Leonel Flores. Las variantes le otorgaron dinamismo, frescura y, sobre todo, una contundencia aérea inusitada al ataque de Boca. EL VENDAVAL AÉREO DE ENNER VALENCIA El espectáculo de cabezazos de Valencia comenzó a los 72 minutos. Un preciso centro de tiro de esquina enviado por Lautaro Blanco encontró en el área al atacante ecuatoriano, quien descontó de cabeza para poner el 2-1 y reencender la esperanza. Solo ocho minutos más tarde, a los 80', Sebastián Villa desbordó por la banda y envió un centro certero para que Valencia ganara nuevamente de arriba y estampara el empate 2-2. Cuando el partido agonizaba y todo indicaba que la definición se trasladaría a la tanda de penales, apareció la jugada épica final. En el quinto minuto de adición (95'), Carlos Palacios lanzó una asistencia perfecta al corazón del área para que Enner Valencia completara su triplete de cabeza, desatando el delirio xeneize con un emotivo 3-2 definitivo. RUMBO A LAS SEMIFINALES Con este inolvidable hat-trick, Boca Juniors selló un triunfo histórico y aseguró su lugar entre los cuatro mejores de la Copa Argentina. Tras superar una prueba de carácter que quedará guardada en el recuerdo de sus hinchas, el conjunto de la Ribera ya piensa en su próximo desafío en semifinales, donde se medirá ante Banfield.