La forma de respirar se modifica a medida que aumenta la intensidad del ejercicio físico (Imagen Ilustrativa Infobae)

Al comenzar una carrera, el aire suele entrar por la nariz sin exigir una decisión consciente. Cuando el ritmo se acelera, aumenta la necesidad de mover aire y la boca puede incorporarse de forma gradual. La forma de respirar cambia a medida que crece la intensidad del esfuerzo. La pregunta parece simple, pero en una misma carrera la respiración puede modificarse varias veces.

El ritmo, la duración del ejercicio y la capacidad de cada persona para mover aire hacen difícil dar una respuesta única, aunque muchas recomendaciones de entrenamiento se formulen de ese modo.

Una prueba en cinta publicada en International Journal of Environmental Research and Public Health comparó tres formas de respirar y halló diferencias leves a velocidades bajas, que se volvieron más visibles al aumentar el ritmo.

Un estudio en cinta mostró que la respiración nasal tuvo un efecto mínimo a velocidades de entre 5 y 7 kilómetros por hora (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la prueba en cinta, respirar por la nariz alcanzó a baja velocidad

El estudio evaluó a mujeres jóvenes físicamente activas mientras corrían en cinta y respiraban solo por la nariz, por la boca o por ambas vías.

El equipo registró la frecuencia cardíaca, el consumo de oxígeno y la ventilación por minuto, que es la cantidad de aire que entra y sale de los pulmones en sesenta segundos.

Según la investigación, entre 5 y 7 kilómetros por hora, la forma de respirar tuvo un efecto mínimo. Ese resultado se limita a una prueba de laboratorio y a una muestra pequeña.

La respiración exclusiva por la nariz redujo la ventilación por minuto cuando las participantes corrieron a mayor velocidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

La diferencia apareció al subir la velocidad. A 10 y 11 kilómetros por hora, respirar solo por la nariz redujo la frecuencia respiratoria y la ventilación por minuto.

También aumentó un indicador de eliminación de dióxido de carbono que muestra cuánto aire necesita mover el cuerpo para eliminar ese gas. De acuerdo con el artículo, el hallazgo señala una menor capacidad para sostener la ventilación cuando el esfuerzo se vuelve más intenso.

A esas mismas velocidades, respirar por la boca o combinar boca y nariz se asoció con una mayor ventilación por minuto y con inspiraciones y espiraciones más cortas. El trabajo no indica que la respiración oral deba imponerse en todo entrenamiento.

Solo muestra que, bajo cargas intensas y en las condiciones de esa prueba, limitar la respiración a la nariz puede no alcanzar para ese grupo de participantes.

La investigación de Massimo Mapelli determinó que la respiración nasal exclusiva redujo cerca de un 40 % la ventilación máxima en ciclismo (Imagen Ilustrativa Infobae)

En una prueba máxima, combinar boca y nariz no superó a respirar solo por la boca

El segundo estudio examinó la comparación que dejaba abierta la prueba en cinta: qué ocurría durante un esfuerzo máximo al respirar solo por la boca o al combinar boca y nariz.

El ensayo publicado en PLOS One incluyó a 12 adultos sanos, seis mujeres y seis hombres. Cada participante realizó cuatro pruebas máximas en bicicleta: con respiración nasal exclusiva, oral exclusiva, oronasal habitual y con una sola fosa nasal disponible.

La investigación encabezada por Massimo Mapelli halló que la respiración nasal exclusiva redujo cerca de un 40% la ventilación máxima en comparación con la condición oronasal habitual.

El ensayo publicado en PLOS One no halló diferencias de rendimiento entre la respiración oral exclusiva y la oronasal habitual (Imagen Ilustrativa Infobae)

En ese escenario también descendieron el consumo máximo de oxígeno y la carga máxima alcanzada. El primero indica cuánto oxígeno puede utilizar el organismo durante un esfuerzo intenso.

La comparación de mayor interés práctico no fue solo entre nariz y boca. El estudio no detectó diferencias claras en los valores máximos de ventilación, consumo de oxígeno o carga de trabajo entre la respiración oral exclusiva y la oronasal habitual.

En esa muestra y bajo ese protocolo, sumar el paso de aire por la nariz no mostró una ventaja medible frente a respirar solo por la boca.

Un estudio en Frontiers in Physiology evaluó a doce atletas de resistencia durante pruebas progresivas en bicicleta (Imagen Ilustrativa Infobae)

En atletas entrenados, la boca y la combinación de ambas vías tampoco mostraron diferencias claras

Un tercer ensayo publicado en Frontiers in Physiology evaluó a 12 ciclistas y triatletas varones entrenados.

Sus autores compararon la respiración oral exclusiva, la oronasal y la descongestión de la nariz durante pruebas progresivas en bicicleta, que terminaron cuando cada participante llegó al agotamiento.

El estudio no detectó diferencias claras en las principales mediciones en el consumo máximo de oxígeno, la ventilación por minuto, la frecuencia respiratoria, la potencia máxima ni la percepción del esfuerzo.

Las variaciones en el tiempo hasta el agotamiento según el tipo de respiración no resultaron concluyentes en deportistas entrenados (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tiempo hasta el agotamiento fue 2,8% mayor con respiración oronasal que con respiración oral y 4,2% mayor cuando se agregó la descongestión nasal. Sin embargo, esas variaciones no fueron concluyentes.

La respiración oral exclusiva registró menos lactato en sangre, pero los participantes también sostuvieron menos tiempo la prueba. Según los investigadores, ese dato no demuestra una ventaja deportiva.