
A los 86 años, Ringo Starr regresó al Forest Hills Stadium de Queens, en Nueva York, el mismo recinto donde tocó con los Beatles en 1964. El baterista y cantante volvió acompañado por su All-Starr Band para recuperar canciones de su trayectoria y de sus invitados, ante un público que celebró la noche con canciones de Liverpool.
El estadio acogió el 28 y 29 de agosto de 1964 los primeros conciertos de los Beatles en un recinto de estas dimensiones. Cada jornada reunió a 16.000 personas, una asistencia que mostró el alcance de la beatlemanía.
“Esto es historia. Tenemos la historia delante de nosotros y no me la quiero perder”, dijo Garrett, una asistente septuagenaria que llegó con antelación al concierto y llevaba el programa oficial con la consigna “paz y amor” y una ilustración del músico.
Richard Starkey adoptó el nombre artístico de Ringo Starr durante su juventud en Liverpool, aparentemente por su afición a los anillos. En Forest Hills, mantuvo una presencia ágil, con energía y una voz firme, alternando entre la batería, el canto y el papel de anfitrión.
El público estuvo compuesto principalmente por seguidores adultos, algunos acompañados por hijos ya mayores o nietos adolescentes. Desde el escenario, Starr imitó cómo habían cambiado los gritos de “te queremos”: antes tenían voces juveniles y ahora sonaban más graves. “Pero todo es amor”, insistió.

El retorno al estadio de los Beatles
La actuación comenzó con “Matchbox”, de Carl Perkins, y Starr apareció inicialmente lejos de la batería para asumir la voz principal. Durante la segunda canción, “It Don’t Come Easy”, de 1971, recordó su anterior paso por el lugar: “Tocamos aquí con los Beatles en 1964 y aquí estoy de regreso, haciendo lo mismo”.
El Forest Hills Stadium conservó durante la velada parte de su arquitectura histórica y estuvo casi lleno, aunque sin alcanzar la concurrencia de aquellas dos fechas con los Beatles.
Steve Lukather, integrante de Toto, tocó guitarra y cantó, al igual que Colin Hay, de Men at Work. Hamish Stuart, de Average White Band, se encargó del bajo y la voz; Gregg Bissonette tocó batería; Warren Ham alternó saxofón y flauta; y Buck Johnson ocupó los teclados después de trabajar con Aerosmith y Hollywood Vampires.
La selección de repertorio funcionó como una sucesión de clásicos de distintas bandas. Men at Work aportó “Down Under”, “Overkill” y “Who Can It Be Now”; Toto interpretó “Rosanna”, “Africa” y “Hold the Line”; mientras que Average White Band llevó “Pick Up the Pieces” y “Cut the Cake”.
La banda reunió canciones de distintas décadas y estilos bajo una misma dinámica de concierto colectivo.
Las canciones de los Beatles y el cierre con paz
Las canciones vinculadas con los Beatles concentraron las reacciones más intensas. “Yellow Submarine” provocó el primer gran coro colectivo y encendió las luces de los teléfonos móviles, una escena que antes se formaba con encendedores.
“Octopus’s Garden” generó una respuesta similar, mientras que “I Wanna Be Your Man” llegó cuando el concierto se acercaba a su tramo final. Starr también interpretó “Choose Love”, el único tema de su álbum más reciente, Long Long Road.
Uno de los momentos centrales fue “Photograph”, composición que se convirtió en una de sus piezas personales más reconocibles. El cierre alcanzó su mayor intensidad con “With a Little Help from My Friends”, de los Beatles, antes de la despedida con “Give Peace a Chance”, de John Lennon y Yoko Ono.
Garrett consideró que Starr nunca fue una figura secundaria dentro del cuarteto, pese a que Paul McCartney y John Lennon concentraran gran parte de la atención pública. “Yo siento y sus compañeros dijeron que no podrían haber existido los Beatles sin Ringo, porque él aportaba la base rítmica de su música”, sostuvo.
La asistente atribuyó a los Beatles una influencia que excedió el terreno musical. “Los Beatles cambiaron la historia, los peinados, la ropa, la política”, afirmó, y los diferenció de los Rolling Stones por el alcance que, a su juicio, tuvieron en la sociedad.
Mikey Arugula, youtuber y coleccionista de objetos relacionados con los Beatles, se definió como parte de la primera generación de beatlemaníacos. Recordó que vio al grupo con nueve años en The Ed Sullivan Show en 1964 y que entonces quiso “ser Beatle”.
“Todo esto va de amor y de buenas vibraciones. El mensaje es positivo y el mundo de hoy es demasiado negativo. Necesitamos más Beatles”, dijo Arugula.

La fórmula de Ringo: mantenerse activo
A los 86 años, Ringo Starr no habla de fórmulas extraordinarias para mantenerse activo. Habla de seguir haciendo. Caminar, levantar alguna pesa y mantenerse en movimiento forman parte de una rutina que, según explica, le permite continuar sobre el escenario.
“Nunca voy a ser Arnold Schwarzenegger”, bromeó, mientras contaba que intenta levantar una o dos pesas para poder seguir moviéndose durante los conciertos.
Su histórico guitarrista, Steve Lukather, aportó otro dato sobre esa rutina: Starr corre 45 minutos diarios en una cinta y, después de dos horas de concierto, todavía puede terminar haciendo saltos de tijera. Starr encuentra la explicación, no se trata solamente de cuidar el cuerpo, sino de seguir haciendo aquello que eligió cuando era adolescente.
“Es lo que soñaba hacer a los 13 años y todavía lo estoy haciendo”, dijo a The Washington Post. “Y todavía me encanta hacerlo”. Ringo sigue encontrando en esas palabras una respuesta más sencilla que cualquier fórmula de longevidad: seguir tocando porque todavía quiere hacerlo.



