Cumplir 60 años no impide el incremento de la masa muscular ni la mejora de la fuerza física (Imagen Ilustrativa Infobae)

La pérdida de fuerza y de masa muscular puede hacerse más visible con el paso de los años, sobre todo cuando disminuye la actividad física. Sin embargo, cumplir 60 años no impide ganar músculo ni mejorar la fuerza. La diferencia está en adaptar el entrenamiento a la condición inicial, aumentar el esfuerzo de manera gradual y sostener la práctica en el tiempo.

El objetivo no se reduce a un cambio físico. Conservar o recuperar fuerza puede facilitar acciones cotidianas, como levantarse de una silla, subir escaleras, cargar compras o caminar con mayor seguridad. Por eso, el trabajo muscular se vincula con la autonomía y la función física, además de la composición corporal.

Un estudio publicado en 2025 reunió los resultados de 151 ensayos con 6.306 adultos de 60 años o más. La revisión analizó distintos volúmenes de entrenamiento de resistencia y concluyó que incluso una carga baja puede beneficiar la masa magra, el tamaño muscular y la función física en adultos mayores sanos.

La investigación también encontró una diferencia relevante: los programas de bajo volumen mostraron mejores resultados para la masa magra y el aumento del tamaño del músculo, mientras que los volúmenes moderados y altos se asociaron con mayores mejoras de fuerza en las piernas. El hallazgo descarta la idea de que solo las rutinas largas o exigentes pueden producir avances.

El músculo necesita un estímulo que aumente de forma gradual

La preservación de la fuerza muscular en adultos mayores favorece la autonomía en actividades como subir escaleras o levantarse de una silla  (Imagen Ilustrativa Infobae)

El entrenamiento de fuerza consiste en hacer que los músculos trabajen contra una resistencia. Esa resistencia puede provenir de máquinas, mancuernas, bandas elásticas, ejercicios con el propio peso corporal o actividades que impliquen levantar y transportar objetos.

Para una persona que empieza, la prioridad no es levantar cargas elevadas. La técnica, la regularidad y la capacidad de completar los movimientos con seguridad son la base para progresar. A medida que una actividad se vuelve más fácil, se puede aumentar de manera gradual el peso, las repeticiones o las series.

El estudio agrupó los programas según el volumen semanal, que contempla la frecuencia, la cantidad de ejercicios y las series realizadas. Sus resultados sugieren que un plan breve y sostenido puede aportar beneficios relevantes al inicio, en especial cuando el objetivo es mejorar la función física y recuperar actividad después de un período de sedentarismo.

La mejora no ocurre de la misma manera en todas las personas. El punto de partida, el nivel previo de movimiento, el estado de salud y la presencia de dolor o limitaciones articulares pueden modificar la respuesta. Por eso, comparar los avances con personas de otra edad o experiencia no aporta una medida útil.

La fuerza y la masa muscular no siempre avanzan al mismo ritmo

Una revisión de ensayos clínicos de 2025 determinó que un volumen bajo de ejercicio beneficia el tamaño muscular en adultos mayores (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aumentar músculo y aumentar fuerza se relacionan, pero no son exactamente el mismo proceso. La masa muscular refiere al tejido que compone el músculo, mientras que la fuerza expresa la capacidad de usarlo para realizar un esfuerzo. Una persona puede percibir primero que se mueve con más facilidad o que tolera mejor una tarea cotidiana antes de advertir cambios visibles en su cuerpo.

La revisión encontró que los programas de mayor volumen ofrecieron mejores resultados en la fuerza de las piernas. Ese dato no implica que todas las personas deban comenzar con una rutina intensa. El aumento de carga debe guardar relación con la experiencia, la movilidad y la recuperación entre sesiones.

El descanso también integra el entrenamiento. Repetir el mismo esfuerzo sin tiempo de recuperación puede dificultar la continuidad, especialmente si aparecen dolores persistentes o fatiga. Una rutina sostenible combina trabajo muscular, descanso y actividad cotidiana.

Las personas con enfermedades crónicas, antecedentes de caídas, dolor articular, hipertensión u otras condiciones que afecten la movilidad pueden requerir una evaluación antes de iniciar o modificar una rutina. El estudio se concentró principalmente en adultos mayores sanos, por lo que sus resultados no sustituyen una indicación individual.

Ganar músculo después de los 60 es posible, pero no depende de una fórmula rápida. La evidencia reunida muestra que comenzar con un volumen manejable puede mejorar la función y favorecer la masa muscular, mientras que el progreso de fuerza requiere ajustar la exigencia de acuerdo con las posibilidades de cada persona.