
La familia de Maximiliano Cabrera, un hombre de 26 años, lo busca desde hace un mes tras su desaparición en un basural de San Luis, donde había ido a recolectar aluminio para vender. La investigación continúa con perros especializados, maquinaria y remoción de tierra en distintos sectores del predio.
Cabrera llegó al lugar junto con uno de sus hermanos durante la mañana del 28 de agosto. Según relató Brenda, su pareja, habían comido y permanecido un tiempo con otras personas antes de que el joven se alejara solo.
Mientras las máquinas trabajaban en el basural, Maximiliano le pidió a su hermano que siguiera buscando materiales. Luego bajó del predio y le comunicó que iba a dormir. Desde ese momento no lo volvieron a ver.
El hermano de Maximiliano Cabrera lo buscó durante varias horas ese mismo día, hasta cerca de las 19, sin resultados. El joven no tenía teléfono celular, por lo que su entorno no pudo comunicarse con él ni rastrear sus últimos movimientos.
Al momento de su desaparición, desde el Ministerio Público Fiscal de San Luis indicaron que vestía una campera tipo inflable deportiva de color bordo con blanco y negro, zapatillas de marca Salomon de color bordo y un cuello con gorro de color gris. También informaron que tiene un tatuaje de un dibujo de una cruz en la parte del ojo izquierdo y debajo una cicatriz, es de contextura física delgada, ojos verdes, tez blanca, pelo corto y 1,65 metros de estatura.
La denuncia formal por la desaparición se realizó el 2 de septiembre. El expediente quedó a cargo de la Fiscalía de Instrucción N°2 de San Luis, que trabaja para reconstruir qué ocurrió después de que Cabrera descendió del basural.
Su pareja explicó que el hombre solía ausentarse de su casa para realizar changas vinculadas con la recolección de materiales. Sin embargo, remarcó que nunca se había ido durante un período tan prolongado. “Como mucho se iba tres o cuatro días”, indicó.

Los familiares revisaron las cámaras de seguridad disponibles en la zona, aunque hasta ahora no lograron obtener imágenes que permitan establecer hacia dónde se dirigió Cabrera ni si se encontró con alguien después de abandonar el sector de recolección.
El predio tiene accesos diferenciados: las personas que buscan aluminio ingresan por un punto distinto al utilizado por los camiones y las máquinas. Además, a pocos metros hay un campo y, según la familia, no existen cámaras que cubran el trayecto que habría tomado el joven.
La principal línea que inquieta a los allegados es la posibilidad de que Cabrera haya quedado dentro del basural. Los investigadores utilizaron perros de búsqueda y equipos para detectar cuerpos, mientras continúan las tareas de remoción de tierra.
Brenda aseguró que el entorno de Cabrera no conoce conflictos personales, laborales o familiares que puedan explicar la desaparición. “No tenía problemas, eso lo descartamos. Solo salía a hacer changas”, sostuvo en declaraciones a TN.
Quien se había expresado previamente fue Susana Ibáñez, madre de Cabrera, quien criticó el inicio del operativo: “Estamos sin novedades. La búsqueda con máquinas, que empezó recién ahora, la hubieran hecho al principio. No esperar tanto tiempo. Se tendrían que haber movido desde el principio con el rastrillaje”.
“Yo sigo esperándolo con tanta angustia y dolor. Hace 21 días que no sé nada de él. Tal vez está perdido en el campo, tal vez le hicieron algo, no sé qué pensar realmente. Solo quiero tenerlo de nuevo conmigo”, se había expresado en El diario de la República.
Cabrera es padre de una niña de 8 años y su pareja cursa un embarazo de casi siete meses. La familia le informó a la menor que su padre está desaparecido y que lo están buscando, aunque procura evitar que conozca los detalles de la causa.
Las tareas de rastrillaje continúan en la parte del basural. La familia espera dar con Cabrera y que esos trabajos aporten elementos para determinar qué ocurrió con el joven desde la mañana del 28 de agosto.




