Una familia de Puerto Iguazú, Misiones, busca voluntarios que quieran sumarse a un emprendimiento turístico en construcción y vivir durante al menos dos semanas en una chacra rodeada de naturaleza. A cambio del alojamiento, deberán colaborar entre 4 y 5 horas por día con distintas actividades del lugar.

La propuesta está publicada en la plataforma Workaway y está ubicada a 4 kilómetros de la ciudad de Puerto Iguazú. El establecimiento cuenta con animales, un camping, un quincho, baños y senderos que limitan con cascadas y abundante vegetación.

El proyecto lleva varios años en desarrollo y los anfitriones continúan incorporando nuevas instalaciones. Entre ellas se encuentran cabañas artesanales construidas con piedra y troncos de la zona, un parque recreativo para niños con un tobogán inflable, una cancha de fútbol y una tirolesa.

Además, el transporte público se encuentra a unos 200 metros de la chacra, lo que permite trasladarse hacia distintos puntos de la zona.

Qué tareas debe realizar el voluntario

La convocatoria busca personas que quieran colaborar con distintas actividades relacionadas con el funcionamiento y el mantenimiento de la chacra.

Entre las tareas mencionadas por los anfitriones se encuentran:

  • Trabajos de construcción.
  • Mantenimiento general.
  • Limpieza.
  • Jardinería y cuidado de la huerta.
  • Cuidado de animales.
  • Ayuda en las actividades de la granja.
  • Proyectos ecológicos.
  • Trabajos creativos y de tipo DIY.
  • Ayuda doméstica.
  • Intercambio de idiomas.

La jornada de trabajo prevista es de 4 a 5 horas por día. Una vez terminadas las tareas, los voluntarios tienen tiempo libre para recorrer la zona y aprovechar los ríos, arroyos y cascadas que rodean la propiedad.

Qué se puede hacer durante el tiempo libre

Una de las principales características de la experiencia es la ubicación de la chacra, rodeada de vegetación, senderos, ríos y cascadas.

Se está cerca de las Cataratas de Iguazú (Foto: Argentina.gob.ar).
Se está cerca de las Cataratas de Iguazú (Foto: Argentina.gob.ar).

Durante los momentos libres, los voluntarios pueden recorrer Puerto Iguazú y distintos atractivos de Misiones. La publicación menciona, entre otras opciones:

  • Cataratas del Iguazú del lado argentino.
  • Cataratas del Iguazú del lado brasileño.
  • Selva misionera.
  • Minas de Wanda.
  • Río Paraná.
  • Costanera de Puerto Iguazú.
  • Centro de la ciudad.
  • Bares y restaurantes.
  • Ciudad del Este, Paraguay.
  • Ríos, arroyos y cascadas de la zona.

Además, el anfitrión destaca que quienes participen podrán aprender distintos oficios, conocer comidas y culturas argentinas, descubrir frutas de la región y aprender español.

Cómo es el alojamiento para los voluntarios

Los anfitriones ofrecen una pequeña cabaña con capacidad para dos personas. Cuenta con una cama individual, sábanas, una mesa, luz y conexión Wi-Fi.

El espacio también tiene una pequeña cocina equipada con utensilios, mesa, silla, cocina y una conservadora para guardar alimentos.

El baño se encuentra un poco alejado de la cabaña, pero dispone de inodoro, ducha caliente y espejo.

Los voluntarios también pueden utilizar el quincho con parrilla y tienen acceso privado a los senderos y cascadas que rodean la chacra.

La propuesta permite alojar hasta dos voluntarios y establece una estadía mínima de dos semanas.

Cuáles son los requisitos para participar

La convocatoria está dirigida a personas que quieran vivir una experiencia de intercambio cultural y colaborar con el desarrollo de la chacra. Entre las principales condiciones se encuentran:

  • Tener disponibilidad para permanecer al menos dos semanas.
  • Trabajar entre 4 y 5 horas por día.
  • Colaborar con tareas de construcción y mantenimiento.
  • Ayudar con la limpieza, jardinería y huerta.
  • Participar del cuidado de los animales.
  • Tener predisposición para realizar distintas tareas en la chacra.
  • Mantener ordenado el espacio de alojamiento.
  • Tener interés por aprender oficios e intercambiar culturas.
  • Poder comunicarse en español o tener disposición para aprenderlo.

El anfitrión habla español de manera fluida y tiene un nivel principiante de inglés. También indicó que está dispuesto a realizar intercambios de idiomas con los voluntarios.