Francia vive una nueva jornada de movilizaciones estudiantiles, bautizada por sus organizadores como el "acto quinto" para exigir más financiación para la educación. Las marchas se producen mientras el gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu defiende ante la Asamblea Nacional su proyecto de presupuesto para 2027, en un contexto de creciente tensión social y política. Con nuevas huelgas convocadas y el anuncio de que los 'chalecos amarillos' se sumarán a las protestas. ¿Hasta qué punto la movilización en las calles puede complicar los planes del Ejecutivo y convertirse en un terreno de disputa para los partidos en un periodo marcado por la agenda electoral?