
Un programa multicomponente de 12 semanas, asistido por sensores portátiles, mejoró la capacidad física, algunos indicadores cognitivos y la calidad de vida de adultos mayores con fragilidad en cinco comunidades de Guangzhou, China. La intervención combinó entrenamiento de marcha, ejercicios aeróbicos, fuerza, flexibilidad, equilibrio y tareas cognitivas para frenar el deterioro funcional asociado con la fragilidad.
La fragilidad afecta entre el 12% y el 24% de las personas mayores en el mundo, aunque la proporción depende de la herramienta utilizada para medirla. En comunidades asiáticas, la prevalencia agrupada alcanza el 20,5%, mientras que en China se estimó en 10,1% para fragilidad y en 43,9% para estados previos.
La investigación la realizaron entre mayo de 2023 y agosto de 2024 Genghong Tu, Lining Liu, Huiyi Tang, Weizhong Chen y Bagen Liao, de la Guangzhou Sport University, universidad china especializada en ciencias del deporte. Participaron 130 personas de entre 62 y 94 años, con una edad promedio de 76,8 años; 86 eran mujeres.
Los investigadores definieron la fragilidad mediante cinco señales: pérdida involuntaria de peso, agotamiento declarado por la persona, menor fuerza de prensión, reducción de la velocidad al caminar y baja actividad física. Reunir tres o más de esos indicadores clasificaba a un participante como frágil.
Marcha, fuerza y equilibrio bajo seguimiento electrónico
Los participantes fueron distribuidos en un grupo de atención habitual, con 68 personas, y otro de ejercicio, con 62. Ambos recibieron educación sobre salud, orientación alimentaria, controles médicos y un manual de actividad física para adultos mayores, pero solo el segundo realizó el plan supervisado con dispositivos colocados unos cinco centímetros por encima de la rodilla.
El sensor Ambulosono registraba distancia, velocidad y longitud de zancada durante una caminata de seis minutos y la prueba de levantarse, caminar cinco metros, girar, volver y sentarse. Para el entrenamiento de marcha, el objetivo de zancada se fijó en 110% de la longitud promedio inicial de cada participante.
La música funcionaba como una señal de retroalimentación inmediata: sonaba de forma continua si la persona alcanzaba la zancada pautada y se interrumpía cuando quedaba por debajo. Cada sesión de marcha guiada por estímulos auditivos duraba entre ocho y 15 minutos.
El plan se dividió en tres etapas de cuatro semanas: adaptación, mejora y mantenimiento o ajuste. Los adultos mayores con una puntuación de siete o más en la batería breve de rendimiento físico recibieron la versión estándar, mientras que quienes obtuvieron seis puntos o menos realizaron una modalidad con más ejercicios sentados.
Las sesiones tuvieron una intensidad moderada y se desarrollaron tres días por semana, durante 50 a 70 minutos diarios. Un entrenador, un asistente y dos enfermeras supervisaron las prácticas; no se registraron eventos adversos directamente atribuibles a la actividad física.

Tras la intervención, el grupo de ejercicio mejoró frente al grupo de comparación en velocidad de marcha, capacidad de levantarse de una silla y puntuación total de la batería de rendimiento físico. También avanzó en las seis mediciones del examen de condición física para adultos mayores: distancia y velocidad caminadas, longitud de zancada, flexibilidad de brazos y piernas, fuerza de miembros superiores e inferiores, agilidad y equilibrio dinámico.
La diferencia más amplia apareció en la caminata de seis minutos: quienes siguieron el programa recorrieron más distancia, caminaron más rápido y dieron pasos más largos que el grupo de atención habitual. La prueba de levantarse, caminar, girar y sentarse también mostró una reducción del tiempo requerido, un resultado vinculado con mayor agilidad y equilibrio funcional.
Cambios en memoria, bienestar y grado de fragilidad
La intervención incluyó ejercicios que combinaban movimiento y tareas cognitivas durante las fases de mejora y mantenimiento. Al finalizar, el grupo de actividad física obtuvo mejores resultados totales en la Evaluación Cognitiva de Montreal, una prueba que examina funciones ejecutivas, fluidez verbal, orientación, razonamiento, cálculo, memoria diferida, percepción visual, denominación y atención.
La mejora comparativa se concentró en la puntuación global, el recuerdo diferido y la preservación de la fluidez verbal. Sin embargo, al ajustar los resultados por nivel educativo, no hubo una diferencia estadísticamente significativa entre los grupos en la proporción de personas con cognición normal o deterioro cognitivo leve.

La calidad de vida también mostró cambios favorables. El grupo que realizó ejercicios mejoró en función física, percepción general de salud, vitalidad y salud mental respecto del grupo de control, de acuerdo con el cuestionario SF-36, que además analiza dolor, funcionamiento social y limitaciones físicas o emocionales.
La puntuación de fragilidad descendió en el grupo de ejercicio, que al comienzo presentaba una situación más desfavorable que el de comparación. El grupo de atención habitual no registró una modificación significativa de ese indicador durante el período analizado.
De los 217 adultos mayores inicialmente convocados, 133 cumplían los criterios de inclusión. Tres fueron excluidos por no haber informado antecedentes médicos y 29 participantes abandonaron por enfermedad, pérdida de seguimiento o negativa a continuar, por lo que 101 completaron el protocolo.
El análisis principal conservó a todos los participantes asignados inicialmente y utilizó sus mediciones previas como resultado final cuando abandonaban el programa. Los investigadores también analizaron por separado a las 50 personas del grupo de ejercicio y las 51 del grupo de control que completaron las doce semanas; los resultados mantuvieron la misma dirección.
El trabajo lo aprobó el Comité de Ética de Ensayos Clínicos Registrados de China y por el comité de ética de la Guangzhou Sport University. Sus autores advirtieron que no se trató de un ensayo multicéntrico de gran escala y que faltó un grupo que realizara el mismo entrenamiento sin sensores, lo que impide aislar con precisión el aporte del dispositivo portátil.




