Cada 28 de septiembre se conmemora el Día de Acción Global por un Aborto Legal y Seguro. La iniciativa, originada en el V Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe en 1990, busca reactivar políticamente la conversación sobre logros y deudas pendientes en relación al derecho de las personas con capacidad de gestar a decidir sobre sus propios cuerpos.

Desde hace 36 años, cada 28 de septiembre se conmemora el Día de Acción Global por un Aborto Legal y Seguro. La efeméride, nacida en el V Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe en el año 1990, es una fecha clave para discutir y reactivar políticamente a nivel tanto local como internacional la conversación sobre el derecho al aborto.
No solo brinda una ocasión para reflexionar sobre los logros conseguidos, sino también sobre las deudas pendientes: que el aborto se legalice en aquellos países donde aún se restringe el derecho de las personas con capacidad de gestar a decidir sobre sus cuerpos, y que en países como Argentina en donde el aborto libre, seguro y gratuito es ley, se garantice su pleno cumplimiento.
Un grito global por la justicia reproductiva
Organizaciones feministas de todo el mundo se plegaron a la campaña #SolidaridadEnAcción para exigir abortos seguros, cuidados y accesibles para todas las personas, bajo la premisa de que «nadie debería ser criminalizado por sus decisiones reproductivas«, según expresa el sitio web de la campaña.
Solidaridad en Acción lucha por la «justicia reproductiva». Con ello se refiere a que las personas con capacidad de gestar puedan ejercer su derecho a la autonomía corporal y al acceso a la salud con verdadera libertad, «sin juicios, castigos ni barreras», entendiendo al derecho al aborto como parte de la atención primaria, integral y universal de la salud.
La lucha por el aborto no se termina con la aprobación de una ley
A pesar de la legalización del aborto en Argentina, la realidad es que el ejercicio de este derecho continúa atravesado por obstáculos de accesibilidad: profesionales, instituciones y grupos religiosos que continúan operando para demorar el acceso al aborto con trabas burocráticas, derivaciones e insistentes cuestionamientos contrarios a lo que establece la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.
Un ejemplo de ello es el reciente caso del municipio bonaerense San Isidro, el cual demostró la plena vigencia de redes de personas obstaculizan el derecho al aborto de mujeres y disidencias: el municipio se manejaba con un protocolo propio y contrario a lo establecido en la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, dilatando procedimientos e imponiendo requisitos por fuera de los legales. Aministía Internacional Argentina acumuló pruebas, denunció la situación y la Justicia hizo lugar a la medida cautelar que determina suspender el protocolo municipal. Sin las voces de las personas afectadas y el accionar de organizaciones sociales, la vulneración de derechos hubiera continuado.
La lucha no termina con aprobar una ley: el aborto legal, seguro, gratuito y voluntario se sostiene con el esfuerzo colectivo, exigiendo al Estado que retome activamente su rol de garante y haga cumplir los derechos de mujeres y disidencias, que siempre se encuentran en disputa.
Esta lucha debe ser especialmente sostenida en el contexto actual tanto local como global de avance de la ultraderecha. Para estos movimientos antiderechos, atacar lo que llaman «ideología de género» -que no es otra cosa más que el reconocimiento de la desigualdad estructural que atraviesa a mujeres y disidencias sexuales en un mundo patriarcal y heteronormado- es una misión central. De la mano con un ajuste económico brutal que recorta, entre otras cosas, la educación y la salud, el escenario es prolífico para la articulación de grupos políticos contra los derechos de las mujeres que «cada vez recurren más al lenguaje de los derechos humanos, la cultura, la familia y la salud pública para legitimar políticas que niegan a las personas la autonomía sobre sus cuerpos y sus vidas», enfatizan desde Solidaridad en Acción.
Atendiendo a esa realidad, desde la campaña enfatizan la necesidad de «continuar construyendo vínculos entre movimientos, generaciones, regiones y luchas; y compartir conocimientos, recursos, estrategias, protección, plataformas y poder» para responder articuladamente en defensa de nuestros derechos.
Una experiencia local
En Córdoba, existe una experiencia que desde hace 13 años funciona de modo autogestivo y bajo una mirada integral de la salud sexual y reproductiva, con perspectiva de género y derechos humanos como mirada institucional: se trata del Consultorio de Salud Integral.
A contramano de lo que sucede en San Isidro, en nuestra ciudad capital funciona un grupo de personas nucleadas en torno a un fuerte compromiso por garantizar el derecho a la salud integral. El Consultorio de Salud Integral es un espacio cooperativo conformado en 2013 que hoy cuenta con 28 trabajadoras y activistas que garantizan el acompañamiento de procesos de salud sexual, reproductiva y no reproductiva desde una perspectiva feminista y de derechos humanos.
El espacio nació gracias a los lazos tejidos entre distintas personas que formaban parte de organizaciones como el Colectivo de Salud Colectiva, Socorro Rosa Córdoba, Católicas por el Derecho a Decidir y trabajadoras del sistema público de salud.
Con el objetivo de construir en nuestra provincia un espacio que garantizara acompañamiento e información segura a quienes quisieran abortar, aquel grupo de personas formó el Consultorio de Salud Integral, que luego de 13 años de trabajo sostenido hoy abarca una misión más amplia: un equipo especializado en salud sexual, reproductiva y no reproductiva.
Lo que distingue al Consultorio es haberse conformado como un espacio inédito en la región, auogestivo y cooperativo, en el que los derechos humanos y la perspectiva de género no se reducen a la postura personal de algunos integrantes (como sucede en otros centros sanitarios) sino que forma parte de los lineamientos institucionales, presentes en todo el proceso de atención de pacientes.
En la actualidad, el Consultorio de Salud Integral ofrece consultas ginecológicas y de salud sexual, Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), Papanicolaou y colposcopía, asesoramiento e inicio de métodos anticonceptivos, colocación y extracción de DIU de cobre y hormonal, implantes subdérmicos y vasectomía sin bisturí, tratamiento del aborto incompleto y controles posteriores a una interrupción del embarazo. Asimismo, también funciona como centro capacitador en el abordaje integral del aborto seguro y en la técnica de AMEU (Aspiración Manual Endouterina) para profesionales de salud de distintos puntos del país y de Sudamérica.
Convertir la solidaridad en acción: por los derechos que nos faltan
Desde la campaña de Solidaridad en Acción, concluyen con un llamamiento: «Este 28 de septiembre, hacemos un llamado a todas y todos para convertir la solidaridad en acción: defender el aborto como atención de salud, eliminar las barreras que impiden a las personas acceder a la atención, avanzar en justicia reproductiva, fortalecer los sistemas de salud y los sistemas comunitarios de atención que hacen posible el acceso, y construir un futuro en el que todas las personas puedan acceder a la atención que necesitan con dignidad, autonomía, seguridad y apoyo».
Las organizaciones que adhieren a la campaña proponen una serie de lineamientos y exigencias a distintos actores que juegan un rol central en el acceso al aborto y a la salud integral: gobiernos, financistas, empresas tecnológicas, medios de comunicación, movimientos sociales y la sociedad en general.
A los gobiernos en todas partes del mundo se les exige, entre otros reclamos, que reconozcan el aborto como una atención sanitaria esencial y universal, accesible y segura; despenalicen la práctica, protejan a quienes la realizan y la reciben; eliminen todas las barreras de acceso al aborto; proporcionen Educación Sexual Integral para que todas las personas puedan tomar decisiones informadas; y asuman la tarea de reflexionar y combatir, bajo una perspectiva decolonial, la discriminación sistemática contra comunidades racializadas.
En esa misma línea, la campaña llama a instituciones globales y financistas a invertir en sistemas de salud que garanticen el acceso a estos derechos, con financiamientos flexibles y sostenibles en el tiempo; que prioricen el financiamiento a organizaciones de base, las cuales se encargan de luchar contra las barreras de acceso que impactan diferencialmente a sectores poblacionales vulnerables; y a que empleen su poder para exigir a los gobiernos que cumplan con el derecho internacional y los derechos humanos.
La campaña también hace un llamamiento a los medios de comunicación, a que desde su posición contribuyan a generar una consciencia pública informada, libre de estigmas y respetuosa que entienda al aborto como una problemática de salud, derechos humanos y justicia reproductiva, poniendo en el centro de la discusión a quienes necesitan abortar así como las redes de personas que asisten esa decisión.
En cuanto a las empresas tecnológicas y digitales, Solidaridad en Acción llama a proteger el acceso a información precisa y actualizada sobre aborto y salud reproductiva; eviten censurar o disminuir el alcance de voces especializadas respaldadas por evidencia y derechos; aborden de modo responsable la amplificación de desinformación sobre el aborto; identifiquen y eviten sesgos discriminatorios en el entrenamiento de algoritmos e inteligencias artificiales; protejan a quienes garantizan derechos; y desarrollen tecnologías accesibles y seguras que contribuyan a distribuir información respaldada, involucrando a profesionales, trabajadores y activistas por el derecho al aborto.
Por último, Solidaridad en Acción convoca a movimientos sociales y a la sociedad en general a reconocer al derecho al aborto como parte de luchas mas amplias: justicia de género, económica, para las personas con discapacidad, los derechos LGBTQIA+, la justicia racial, la justicia para las personas migrantes, los derechos laborales, la paz y la democracia; que acompañen y defiendan con organización, recursos y cuidados a personas que buscan abortar y a quienes ayudan a concretar ese derecho; que combatan los estigmas y la desinformación; y que construyan «solidaridad entre movimientos y a través de las fronteras para responder a la organización coordinada de actores contrarios a los derechos con acciones colectivas coordinadas, creativas y sostenidas».
El Consultorio de Salud Integral se encuentra en la calle Paso de los Andes 17, en el barrio Alberdi de la Ciudad de Córdoba. Cualquier persona que tenga una consulta o necesite su servicio, puede acercarse o contactarse al teléfono fijo 351-4226320, de lunes a viernes de 09 a 20 horas.
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