El proceso alcista de precios que está registrando la harina de soja se sustenta en una base por demás sólida: un apetito creciente por el consumo de proteínas cárnicas en todos los confines del orbe.

A diferencia de otros episodios recientes, en la actualidad el FOB sudamericano de harina de soja está muy cerca del FOB estadounidense, lo que evidencia que el suceso, lejos de tratarse de una cuestión propia de Estados Unidos, tiene una dinámica de orden global.

Aunque el fenómeno está potenciado por distorsiones comerciales instrumentadas por los europeos, como es el caso del reglamento 1115 (EUDR), lo cierto es que la demanda mundial resultó inmune a las decenas de miles de millones de dólares que se gastaron para tratar de imponer la agenda “woke” (algo así como “coman grillos y sean felices”).

El USDA prevé que el consumo mundial de carne aviar en 2027 sea de 111,2 millones de toneladas peso producto versus 108,9 millones en 2026 y 105,5 millones en 2025. Un crecimiento del 5,4% en apenas dos años.

La producción global de carne aviar proyectada por el USDA para el año 2027 es de 114,8 millones de toneladas, una cifra 6,0% superior a la registrada dos años atrás.

Los dos principales exportadores mundiales de carne aviar, Brasil y Estados Unidos, no casualmente son también los mayores productores globales de harina de soja elaborada con poroto de propia producción (en la lista también debería aparecer la Argentina si fuese un país normal).

Sin embargo, en los últimos años ha venido creciendo la participación de China en el comercio mundial de carne aviar, proceso que se sustenta en subsidios y regulaciones aplicadas por el gobierno central de la nación asiática.

En lo que respecta a la carne porcina, el USDA prevé que la producción mundial se mantenga en 2027 relativamente estable con 119,8 millones de toneladas peso carcasa versus 120,6 y 119,8 millones en 2026 y 2025. En el año 2024 había sido de 115,2 millones de toneladas.  

En cuanto a la carne vacuna, el USDA no espera que la oferta se recomponga el año que viene luego de la caída del stock bovino registrada en muchas naciones pecuarias centrales. Para 2027 la previsión es de una producción mundial de 58,5 millones de toneladas peso carcasa versus 58,6 y 60,3 millones en 2026 y 2025 respectivamente.

Las políticas de biocombustibles, que incentivaron el crecimiento de la molienda de soja en Estados Unidos y Brasil con la meta de generar una oferta suficiente de aceite de soja (insumo base del biodiésel en ambos países), vienen generando un crecimiento sustancial de la oferta de harina de soja.

Si bien años atrás se temió que eso podría generar una saturación del mercado mundial, lo que derivaría en un derrumbe de los precios de la harina de soja, la realidad es que la demanda reaccionó en el momento justo para motorizar la demanda de harina de soja a niveles jamás observados con anterioridad.