Antes de tirar los bidones vacíos de jabón para la ropa, vale la pena pensar en cómo reutilizarlos. Estos envases, hechos de plástico rígido y con un asa resistente, ofrecen muchas posibilidades para quienes buscan soluciones prácticas y económicas en casa.

Una vez que el bidón está vacío y bien lavado, se puede convertir en recipientes o herramientas para distintas tareas domésticas. Eso sí: nunca hay que usarlos para guardar alimentos, bebidas o agua para consumo, ni productos que puedan confundirse con ellos.

Siete formas de transformar los bidones de detergente

  1. Pala con asa: haciendo un corte diagonal desde la base hacia un lateral y dejando el asa intacta, el bidón se convierte en una pala ideal para tierra u otros materiales no alimentarios.
  2. Regadera para plantas: si el envase tiene tapa a rosca, basta con hacerle pequeños agujeros. Así, al llenarlo de agua, se puede regar fácilmente gracias al asa y la tapa perforada.
  3. Organizador de herramientas pequeñas: al cortar una abertura amplia en uno de los laterales y conservar el asa, el bidón sirve para guardar y trasladar pinceles, guantes o sogas.
  4. Recipiente para broches de ropa: un bidón chico puede transformarse en un contenedor práctico cortando parte de la parte superior y dejando el asa para llevar los broches hasta el tender.
  5. Maceta para plantas ornamentales: al cortar la parte superior y haciendo orificios de drenaje en la base, el envase se convierte en una maceta lista para usar, siempre asegurándose de que no queden restos del producto original.
  6. Contenedor para el auto: una abertura lateral permite guardar paños, guantes o cepillos en el baúl, al evitar que los objetos queden sueltos y el bidón se vuelque.
  7. Dispensador de hilo o bolsas: el volumen interno del bidón permite almacenar un rollo de hilo o bolsas limpias, con una abertura controlada para extraerlos de a poco.
Así son algunas de las tendencias (Foto: Gemini).
Así son algunas de las tendencias (Foto: Gemini).

Consejos para cortar y aprovechar al máximo el envase

Antes de empezar a cortar, conviene decidir qué uso se le va a dar al bidón. El asa, la tapa y la base son las partes más valiosas, por lo que un corte mal hecho puede arruinar la funcionalidad.

Para trabajar el plástico rígido, lo mejor es apoyar el envase sobre una superficie firme y usar una herramienta adecuada, siempre manteniendo las manos lejos de la zona de corte. Si quedan bordes filosos, hay que lijarlos o cubrirlos antes de usar el objeto.

Incluso si la tapa no se usa en la primera transformación, conviene guardarla: puede servir como cierre o para hacer una regadera más adelante.