Al ver un carancho merodeando la casa o el jardín, muchas personas tienden a asustarse por su tamaño y los ruidos que emite. Sin embargo, su presencia durante septiembre tiene una explicación biológica y puede revelar distintos aspectos positivos del entorno.
Los caranchos son una de las aves rapaces más comunes de toda la Argentina y destacan por tener una gran capacidad de adaptación a distintos ambientes, como campos, rutas y ciudades, donde incluso suelen acercarse a las viviendas.
Qué significa ver un carancho cerca de tu casa durante septiembre
El principal motivo de su presencia se vincula con su temporada reproductiva. De acuerdo con distintas investigaciones realizadas en el centro de la Argentina, este período se extiende desde agosto hasta enero, con una mayor actividad entre septiembre y diciembre.

Por eso, durante estos meses los caranchos recorren distintas zonas en busca de alimentos, materiales para construir el nido y lugares elevados desde los cuales pueden vigilar el terreno en el que crecerán sus crías.
Los caranchos pueden utilizar árboles cercanos a caminos, viviendas y jardines, además de estructuras construidas por las personas, para construir sus nidos. Por lo general, los ejemplares eligen puntos altos desde los que pueden observar el entorno con claridad.
De esta manera, que un carancho aparezca repetidamente sobre un árbol o un techo cercano a tu casa puede ser un indicio de que utiliza ese lugar como punto de descanso, observación o alimentación. Contrario a lo que muchos creen, no siempre implica que tenga un nido ahí.
Por qué tener caranchos cerca puede ser una buena señal
La alimentación de los caranchos es muy variada, por lo que cumplen distintos roles en los ambientes que habitan. Durante la época de reproducción, pueden alimentarse de insectos y artrópodos, pequeños mamíferos, aves, reptiles y carroña.
Según un estudio realizado en agroecosistemas de La Pampa, los artrópodos representaron más del 86% de las presas identificadas en muestras de estas aves, aunque también había presencia de mamíferos y restos de carroña.
Por eso, el carancho tiene un impacto positivo en el ecosistema, ya que ayuda a controlar de forma natural distintas poblaciones de animales e insectos y a retirar restos animales que quedan en el ambiente.

De esta manera, que aparezca cerca de casa está lejos de ser un aspecto negativo, aunque lo recomendable es observarlo a distancia y evitar acercarse a posibles nidos, sobre todo durante la temporada de reproducción de los caranchos.




