Steve Jobs escondía su Porsche para parecer más pobre. El nuevo CEO de Apple lo contrario con el suyo: solo hay 77 en el mundo

Desde su fundación, Porsche ha estado vinculada a la velocidad y al diseño de competición, pero también al lujo y a la ostentación. Por ese motivo, grandes millonarios tecnológicos, como Bill Gates, han mostrado sin rubor su amor incondicional por los coches de la marca.

Uno de esos millonarios enamorados de los coches de Porsche fue Steve Jobs, que incluso tuvo alguna situación apurada por su culpa por culpa de su Porsche 911. Casi cuatro décadas más tarde, otro alto directivo de Apple también tiene un Porsche en su garaje: John Ternus. Y no es un Porsche cualquiera.

"¡Rápido, hay que esconder los Porsche ya!". Tal y como contaban nuestros compañeros de Applesfera, tras ser despedido de Apple, Jobs fundó NeXT para seguir fabricando ordenadores. Pese al triunfo de Apple, Jobs seguía necesitando fondos para financiar NeXT. Para conseguir esos fondos, Jobs preparó la visita de Ross Perot, un rico empresario dispuesto a invertir su dinero en la nueva empresa de Jobs si le gustaba lo que veía.

Cuando se encontraba preparando la visita, Jobs, siempre pendiente de los detalles, corrió al despacho de su compañero Randy Adams, que tenía un Porsche 911 como el de Jobs y le dijo: "Randy, tenemos que esconder los Porsches". Ante la urgencia, Adams le preguntó el motivo de tener que esconder semejante belleza. "Ross Perot viene a vernos y no quiero que piense que tenemos tanto dinero", le respondió Jobs. Los dos 911 acabaron detrás de la oficina, y Perot puso 20 millones de dólares en la empresa. Nadie puede probar que el truco pesara en su decisión. Pero la anécdota deja clara la idea de Jobs: un superdeportivo aparcado en la puerta no ayuda a pedir dinero.

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