Un hombre de 62 años fue detenido en Azul, provincia de Buenos Aires, acusado de mantener cautiva durante dos meses a su pareja, incomunicarla de su familia, golpearla, amenazarla y abusar sexualmente de ella.
La mujer logró pedir ayuda después de recuperar el teléfono que el acusado le había quitado y fue rescatada por policías de la casa donde convivían, en el barrio San Martín de Porres.
El acusado fue identificado por fuentes oficiales como M.A.G., oriundo de Tapalqué y radicado desde hace décadas en Azul. La causa está a cargo de la UFI N.º 1, conducida por el fiscal Marcelo Fernández.
El hombre está imputado por abuso sexual gravemente ultrajante y agravado por acceso carnal, daño, coacción, privación ilegal de la libertad agravada y reducción a la servidumbre, según consta en la investigación judicial.
Tras ser detenido, fue indagado y se negó a declarar. Actualmente, permanece alojado en la Estación de Policía Comunal de General Alvear, a la espera de un cupo para ser trasladado a una cárcel.
Estuvo dos meses encerrada y aprovechó un descuido para llamar a la Policía
De acuerdo con la investigación, la pareja comenzó a convivir en julio en una casa ubicada sobre la calle 312, en la zona norte de Azul. La Justicia sostiene que, dentro de un contexto de violencia de género, el hombre le quitó el celular y otros dispositivos para impedirle comunicarse con su familia.
Según la acusación, también le prohibía salir de la casa y, cuando se iba a trabajar, la dejaba encerrada.
Durante ese período, la víctima habría recibido comida apenas una vez por día, además de ser obligada a realizar las tareas de la casa mientras era insultada y amenazada.
La mujer declaró que en varias ocasiones comía sopa de arroz y que no recibía desayuno, merienda ni cena. También aseguró que el acusado la amenazaba mientras llevaba un cuchillo tipo facón o un machete.
La investigación sostiene además que la golpeó y abusó sexualmente de ella durante el cautiverio.
La mujer pudo escapar de esa situación días atrás. Aprovechó un descuido cuando el acusado se fue a trabajar, recuperó el celular que le había quitado y llamó a la Policía.
“Estoy encerrada hace dos meses, estoy sola. Me tiene encerrada mi pareja. Le pude sacar el teléfono cuando se fue a trabajar y los pude llamar. No tengo llaves, necesito ayuda”, les dijo a los efectivos.
Cuando los policías llegaron a la casa, tuvieron que sacarla por una ventana.
La víctima también contó que el hombre había obtenido un turno en el Registro Civil para casarse con ella contra su voluntad. “Teníamos fecha para el 14 de septiembre, pero me rescataron el 13. Así que, por suerte, no tuve que casarme”, declaró.
El acusado también espera un juicio por el homicidio de otra pareja
El sospechoso tiene además pendiente un juicio por el homicidio de Amelia Esther Loustau, una mujer de 50 años cuyo cuerpo nunca fue encontrado.
Según la acusación de aquella causa, Loustau desapareció en 2011 después de comenzar a convivir con el acusado en una chacra del paraje La Colorada, en el partido de Azul.
La Justicia sostiene que, entre febrero y marzo de aquel año, el acusado habría ejercido violencia física contra la mujer, la habría matado y posteriormente habría hecho desaparecer el cuerpo para intentar garantizar su impunidad.
La última información conocida ubica a Loustau viajando desde Chillar hacia Azul acompañada por el imputado.
Hubo diferentes procedimientos para encontrarla, incluida una excavación en la chacra considerada escenario del crimen, pero su cuerpo nunca apareció.
La causa llegó a juicio, aunque el debate fue postergado en dos oportunidades. Según fuentes judiciales citadas por el medio local El Tiempo, el hombre será juzgado a principios de abril de 2027 por ese homicidio.




