Emanuel Roque, un joven de la localidad de Jaguaruna, en el sur de Brasil, denunció que fue amenazado, acosado y expulsado de su hogar por sus padres tras contarles que era gay. Ahora, un tribunal de Santa Catarina los condenó a pagarle 100.000 reales (unos 20.000 dólares) en concepto de indemnización por daños morales, violencia y abandono emocional.
El conflicto comenzó cuando, a los 17 años, Emanuel inició una relación con Jonathas, compañero de escuela.
Ese vínculo marcó un momento clave de autoconocimiento para el joven, que declaró al programa Fantástico: “Fue la primera vez que me acepté. Parece que saqué un peso de mis hombros”.
Sin embargo, la reacción de sus padres fue de rechazo total. Emanuel contó que lo presionaron para que dejara la tienda familiar, en un mercado donde también trabajaba su novio, y le prohibieron seguir yendo a la escuela.
Además, el joven contó que fue víctima de insultos y gritos, especialmente de su madre, quien le manifestó su repudio de manera violenta cuando le contó que tenía un novio. “Empezó a gritar en medio de la habitación, diciendo que le daba asco”, declaró.

Amenazas y violencia dentro del hogar
La situación escaló rápidamente. Según el expediente judicial, las agresiones verbales se transformaron en amenazas físicas. Emanuel denunció que su padre llegó a intimidarlo con una pinza durante una discusión, en la que su papá lo tiró al suelo, y, en otro episodio, incluso le apuntó con un arma de fuego y lo amenazó de muerte.
“Me lo metió en la cabeza y me dijo que me iba a disparar”, declaró.

El joven también aseguró que su padre realizó publicaciones homofóbicas en redes sociales y llegó a amenazar a Jonathas por internet. El caso fue denunciado ante los Servicios de Protección Infantil por un amigo de Emanuel, lo que activó la intervención de las autoridades.
Un refugio y una nueva familia
Ante la negativa de sus padres, Emanuel fue obligado a abandonar la casa familiar.
Poco después, fue recibido en un refugio municipal, donde permaneció casi un año. Allí, según sus propias palabras, encontró el apoyo y la contención que necesitaba: “Fue el lugar donde más me sentí acogido en mi vida. Fue mi casa”.
El joven describió ese período como una etapa de reconstrucción personal, en la que las personas del refugio se convirtieron en su nueva familia.
El fallo judicial y la respuesta de los padres
La Fiscalía de Santa Catarina actuó de oficio y presentó una demanda por abandono afectivo y violación de derechos. La investigación reunió pruebas como publicaciones en redes sociales, mensajes y testimonios de testigos.
La Justicia condenó a los padres de Emanuel a pagarle R$ 100.000 en concepto de daños morales, con actualización e intereses.
Además, les prohibió realizar publicaciones sobre su hijo en redes sociales.
Emanuel celebró la decisión: “Mi papá siempre hizo todo pensando que no iba a tener consecuencias, pero las hay”.

Los padres, Iremar Roque y Terezinha Aparecida da Silva Roque, negaron las acusaciones y todavía pueden apelar el fallo.
Actualmente, Emanuel vive en Río Grande do Sul junto a Jonathas y, pese a todo, no pierde la esperanza de reconciliarse con sus padres: “Sé que uno de los principios de Jesús, de Dios, es el perdón. Cuando ellos me pidan perdón y yo los perdone, y volvamos a ser una familia, todo va a estar bien. Siempre serán mis padres”.

