
Sylvester Stallone habló sobre la presión que experimentó para mantener una determinada apariencia física durante el periodo de mayor popularidad de su carrera.
Asimismo, explicó que su preparación para interpretar a personajes como Rocky Balboa y John Rambo llegó a convertirse en una obsesión que afectó su alimentación y su salud.
En una entrevista con The New York Times, como parte del estreno de I Play Rocky, el actor de 80 años recordó que durante la década de 1980 comenzó a prestar cada vez más atención a la manera en que debía lucir su cuerpo para sus papeles de acción.
Según explicó, inicialmente consideraba que Rocky era un personaje de apariencia más común, pero posteriormente buscó modificar su físico conforme evolucionaba la franquicia.
“Era mi armadura. Vi a Rocky como un tipo muy tranquilo y de aspecto normal, y luego dijimos: si seguimos adelante, creo que el personaje empezaría a volverse un poco más vanidoso”, dijo.

El actor señaló que el proceso continuó con Rambo, personaje al que describió como un guerrero.
“Para Rambo, interpretas a un guerrero; serás un poco más animalístico… así que empecé a pensar: diseña tu cuerpo como el de un jaguar, como el de un felino”, relató.
La búsqueda de esa apariencia, sin embargo, pasó de ser una exigencia relacionada con sus personajes a convertirse en una preocupación constante.
Sylvester Stallone reconoció que llegó a desarrollar bulimia y recordó las condiciones físicas que alcanzó durante la filmación de Rocky III.
“Y entonces se convirtió en una obsesión, muy grave. Llegó al punto de que desarrollé bulimia. Llegué a tener un 2.6% de grasa corporal cuando estaba rodando Rocky III … y no podía retener nada en el estómago”, indicó.

Stallone también reconoció haber utilizado esteroides durante el periodo en el que protagonizó las películas de Rocky.
El actor explicó que estaba concentrado en mantener un determinado nivel de condición física para sus producciones y que esa exigencia terminó teniendo consecuencias.
“Me obsesioné tanto con mantenerme en ese nivel de forma física... que me afectó”, declaró al periódico.
Al hablar sobre los métodos que utilizaba para alcanzar la condición física que mostraba en pantalla, el famoso sostuvo que ese tipo de resultados no se obtenían únicamente mediante entrenamiento y alimentación.
“Nadie lo consigue sin aditivos ni drogas; no me importa lo que digan… puras tonterías. Si vas a trabajar y a intentar mantenerte en forma durante seis meses seguidos y solo comes yogur y pudín, no va a suceder. Tienes que hacerlo”, afirmó.

Sylvester Stallone agregó que, desde su perspectiva actual, ese proceso debía realizarse de manera más moderada.
“Pero hay que hacerlo de la forma más sensata: seis semanas de trabajo y seis de descanso. La gente dice: ‘Eso no se consigue de forma natural’. No, no se consigue, a menos que seas un fenómeno de la naturaleza”, señaló.
Décadas después de aquellas producciones, el actor asegura que todavía enfrenta consecuencias físicas relacionadas con los años de exigencia corporal y la realización de sus propias escenas de riesgo.
“He maltratado mi cuerpo. Me han operado de la espalda nueve veces, del hombro dos veces, me han hecho tres fusiones cervicales, de todo. Estoy hecho un desastre, pero aún quiero mantenerme en forma”, dijo.
Al referirse a su situación actual, el actor indicó que continúa realizando actividad física, aunque requiere medicamentos para poder seguir con su ritmo.
“Estoy más o menos en forma, pero tomo muchas pastillas para poder seguir adelante. Ha tenido un precio muy alto. Si pudiera volver atrás, diría: deja que otro lleve la batuta, no hagas tus propias acrobacias”, explicó.
I Play Rocky, película que recrea el proceso de realización de Rocky es protagonizada por Anthony Ippolito como Stallone y llegará a algunos cines el 6 de noviembre y tendrá un estreno nacional el 20 de noviembre.




