El autor argentino residente en Estados Unidos Hernán Díaz publica su nueva novela 'Ply' el 29 de septiembre en el mundo angloparlante (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hernán Díaz, el escritor argentino radicado en Nueva York que en 2023 ganó el Premio Pulitzer de Ficción con Trust, publicó a fines de septiembre Ply, su tercera novela, y la crítica internacional ya empieza a tomar postura. El crítico Sam Corbett firmó una reseña en The Times que reconoce la ambición del proyecto —un salto al futuro distópico y a la ciencia ficción especulativa— pero advierte que el libro tarda demasiado en llegar a su idea más poderosa.

Después de retratar el Lejano Oeste norteamericano en En la distancia (2017) y el auge financiero del siglo XX en Fortuna (2022), Díaz abandona la historia para proyectarse siglos hacia adelante. Ply transcurre en una Estados Unidos devastada por un colapso silencioso: el Estado ha desaparecido, la población mengua y lo que queda de infraestructura está en manos de corporaciones que la defienden con seguridad privada. “¿Qué colapso había señalado el punto de no retorno? ¿Qué viga rota, qué ventana destrozada?”, se pregunta la protagonista en un pasaje que Corbett recoge como símbolo del tono de la novela.

La protagonista no tiene nombre. Es una joven “ladronzuela” —una especie de cruce entre el Conejo de Duracell y Robin Hood, según la descripción del crítico— que extrae electricidad de la red para alimentar conciertos clandestinos. Díaz la sumerge en un primer tramo de novela que The Times califica como una “aventura neodickensiana”: la muchacha fue huérfana, vivió con un mecenas adinerado, pasó por un taller de trabajo infantil y terminó en el gremio de los pellizcadores junto a otros jóvenes rebeldes.

La idea central tarda en aparecer

El juicio se bifurca con precisión. Por un lado, celebra la apuesta conceptual que da título a la novela: una idea sobre la física y la alteración de la realidad que el crítico considera genuinamente estimulante. “Cuando al fin llegué a la última página de Ply, recién empezaba a entusiasmarme con lo que podía ocurrir después”, escribe Corbett en The Times, una frase que funciona a la vez como halago y como reproche.

El problema, según la reseña, es estructural. En el punto medio del libro, Díaz abandona abruptamente la primera persona y el tono de aventura juvenil para ingresar en una ciencia ficción más técnica y conceptual. “Esta idea es tan grande y ofrece tantas posibilidades narrativas que uno puede terminar lamentando todo el tiempo pasado corriendo por la ciudad con la ladronzuela y sus compañeros”, señala el crítico. A su juicio, este giro llega demasiado tarde.

Un texto que no termina de comprometerse

The Times identifica varios flancos débiles. El primer tramo del libro, con sus villanos “caricaturescos” y sus neologismos para objetos cotidianos —los teléfonos se llaman “stells”—, corre el riesgo de alejar a lectores que se acercan al autor por sus credenciales literarias. “Hay matices de ficción juvenil en esas primeras escenas que pueden decepcionar a los lectores atraídos por las credenciales del Pulitzer de Díaz”, advierte Corbett.

La reseña también apunta a una indecisión temática en el tratamiento de la ciudad futura: Díaz oscila entre la distopía sombría y el parque de juegos anarquista sin terminar de definirse. El personaje de Acevedo, un reparador de aspecto sacerdotal que pronuncia homilías sobre tecnología y propiedad, es señalado como una de las mejores creaciones del libro, pero la crític lamenta que también él sea abandonado antes de tiempo.

En cambio, las relaciones del segundo tramo reciben mejor trato en la crítica. El vínculo entre la ladrona y su nueva compañera Pola —una figura excéntrica y disfuncional que opera como sustituta de la madre muerta— es descripto como “encantador y revelador”. Y los pasajes dedicados a la física, pese a su densidad, son valorados como bien elaborados y capaces de dar credibilidad a la gran apuesta del cierre.

La expectativa en torno al libro es proporcional al peso del autor. Hernán Díaz nació en Argentina en 1973, se exilió con su familia en Suecia tras el golpe de 1976 y terminó instalándose en Nueva York, donde desarrolló una carrera académica antes de publicar su primera novela. En la distancia fue finalista del Premio Pulitzer y del PEN/Faulkner Award en 2018. Fortuna, su segunda novela, ganó el Pulitzer de Ficción en 2023, el Kirkus Prize y llegó a la lista larga del Booker Prize; Barack Obama la incluyó entre sus lecturas del año y The New York Times la incorporó a su lista de los 100 mejores libros del siglo XXI. La obra de Díaz está traducida a 37 idiomas. Con Ply, el autor da el paso más arriesgado de su trayectoria: salir del terreno histórico que dominó con solvencia para adentrarse en la especulación de un futuro distópico y por ahora, de ficción.