En el sur de Santa Fe, hay un pueblo que conserva una historia marcada por el ferrocarril, los antiguos fortines, el turismo y una laguna que durante décadas fue uno de los principales atractivos de la región. Se trata de Melincué, una localidad de poco más de 2200 habitantes que se encuentra a unos 120 kilómetros de Rosario.

La localidad está ubicada a la vera de la Ruta Provincial 90, cerca del cruce con la Ruta Provincial 93, y es cabecera del departamento General López. Su principal atractivo natural es la laguna Melincué, un enorme espejo de agua que actualmente ocupa una superficie de alrededor de 95 kilómetros cuadrados, aunque su extensión varió considerablemente a lo largo de la historia según los ciclos de lluvias.

Cómo es la laguna

El principal atractivo de Melincué es la laguna, de entre 11.000 hectáreas. El humedal se encuentra en una zona protegida como Sitio Ramsar y ocupa unos 95 kilómetros cuadrados, equivalentes a unas 92.000 hectáreas.

Así es la laguna (Foto: santafe.tur.ar).
Así es la laguna (Foto: santafe.tur.ar).

Su comportamiento está estrechamente relacionado con las características del terreno. La laguna se encuentra en una depresión y recibe agua tanto de las lluvias como de aportes subterráneos.

Esta particularidad también generó históricamente problemas para la localidad. Melincué está ubicada a unos 87 metros sobre el nivel del mar, una cota inferior a la de varias localidades cercanas, por lo que el escurrimiento del agua puede resultar dificultoso.

Un pueblo con más de 200 años de historia

Mucho antes de convertirse en destino turístico, Melincué tuvo importancia como punto estratégico durante la época colonial.

En 1777, el virrey Pedro de Cevallos ordenó la instalación de un fuerte en el paraje Melincué. La ubicación era relevante porque por allí pasaban caminos que comunicaban Buenos Aires con distintos puntos del territorio.

En 1796, el naturalista y geógrafo Félix de Azara participó de una expedición para relevar la frontera y dejó referencias sobre el lugar y el origen de su nombre.

Décadas más tarde, la llegada del ferrocarril volvió a transformar la localidad. En 1872, la Compañía de Tierras del Gran Sud de Santa Fe y Córdoba fundó el pueblo y estación de San Urbano, denominación que permaneció para la estación ferroviaria.

Así es el atardecer en este lugar (Foto: santafe.tur.ar).
Así es el atardecer en este lugar (Foto: santafe.tur.ar).

Un refugio para flamencos y cientos de aves

La laguna Melincué no solo se destaca por su enorme superficie: también es un importante refugio para la fauna. El humedal alberga aves acuáticas residentes y migratorias y es reconocido internacionalmente por su importancia para el flamenco andino, que encuentra en este ambiente un sitio de refugio y nidificación.

También pueden observarse flamencos australes, patos, garzas y cisnes de cuello negro, entre otras especies. De acuerdo con información del Gobierno de Santa Fe, en la zona se registraron más de 200 tipos de aves.

La presencia de estas especies convirtió a Melincué en un lugar elegido para el avistaje de aves o birdwatching. La propia comuna señala que las costas de la laguna reciben tanto a especialistas como a personas que se inician en esta actividad. Durante los meses más fríos, además, llegan flamencos y otras especies migratorias provenientes de distintas regiones.

Cómo llegar a Melincué desde Rosario y CABA

Desde Rosario: Melincué está a unos 117 kilómetros de Rosario. En auto, una de las rutas posibles es tomar la Ruta Nacional 33 hasta Pérez, continuar por la Ruta Provincial 14 y luego seguir por la Ruta Provincial 93 hasta llegar a Melincué. El recorrido demanda alrededor de una hora y media, dependiendo del tránsito y las condiciones del camino.

Desde la Ciudad de Buenos Aires: el trayecto es de aproximadamente 330 a 340 kilómetros y lleva cerca de 3 horas y 45 minutos en auto, según el punto de partida y el recorrido elegido. La ruta turística oficial de Argentina indica el acceso desde Buenos Aires por la Ruta Nacional 9 y la Ruta Provincial 90.