Tiene dos toneladas de vaqueros y 4.000 cintas VHS en las paredes: parece un adosado más, pero esta casa está hecha de residuos

Puede que la Waste House no llame la atención a primera vista, porque por fuera parece una casa urbana contemporánea corriente, pero es la máxima expresión de la sostenibilidad y la economía circular aplicada a la arquitectura. Al fin y al cabo, es una casa hecha de basura a la que se le ha dado una segunda vida. Un ejemplo: tiene una pared que oculta más de 20.000 cepillos de dientes. Pero más allá de ser un  un proyecto de investigación en vivo de la Universidad de Brighton, hoy se ha convertido también en proyecto piloto de vivienda social.

Qué es. La Waste House (desde 2025, conocida como Wild House) es una casa de dos plantas que no vas a encontrar en la calle, sino dentro del campus del centro de Brighton. La idea nació de un prototipo televisivo de 2008, "The House that Kevin Built", levantado en seis días por el presentador Kevin McCloud y el arquitecto y profesor Duncan Baker-Brown . En 2012 empezaron los trabajos para reconstruirlo en el campus con residuos, con la participación de más de 300 estudiantes y aprendices. Desde 2014 funciona como banco de pruebas para el alumnado de diseño, arquitectura e ingeniería.

¿Qué tiene de especial? Pues qué está hecha en más de un 85% de residuos domésticos y de obra, como explica la universidad responsable. Según la University of Brighton, este es el primer edificio público permanente de Europa hecho casi por completo con material de desecho y tiene certificado energético A, porque salta a la vista que está muy lejos de ser una chabola. La entidad educativa resume muy bien su filosofía con una frase: "no existe tal cosa como desechos, solo cosas en el lugar equivocado".

Por qué importa. La Waste House tiene su origen en un problema real: el desperdicio. Hace más de una década Baker-Brown contaba para The Guardian que había visto el futuro de la vivienda y era deprimente. Visionario. Entre otras cosas explicaba que "por cada cinco casas que construimos en el Reino Unido, el equivalente a una casa en materiales de desecho termina en un vertedero". Según la Comisión Europea, los residuos de construcción y demolición son, en volumen, el mayor flujo de residuos de la UE y que a lo largo de su vida, una persona europea genera al menos 160 toneladas y subiendo. 

La universidad explica además que el proyecto sirvió además para detectar "malas prácticas" en lo relativo al desperdicio. Un ejemplo sencillo y concretos: las pancartas de vinilo de los festivales o eventos, que solo se usan una vez porque llevan la fecha escrita. Ahora esas pancartas forman parte de la casa como recubrimiento. La idea de fondo: lo que normalmente se tira puede seguir cumpliendo otras funciones. 

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