
Al menos cinco civiles murieron en horas de la noche de este domingo en la región ucraniana de Sumi, en el noreste del país y próxima a la frontera con Rusia, durante una serie de ataques atribuidos a las fuerzas rusas. Las víctimas fueron alcanzadas en un automóvil por un dron FPV y en una zona residencial de la ciudad, en una nueva jornada de ataques que también dejó varios heridos y daños en viviendas y vehículos.
La primera de las acciones se produjo en la comunidad de Sveska, donde un dron impactó contra un vehículo civil. Según la Policía Nacional ucraniana, murieron dos hombres, de 58 y 45 años, y dos mujeres, de 56 y 76 años. Las autoridades regionales contabilizaron además personas heridas por otros ataques registrados durante la jornada.
Horas después, otros dos drones rusos golpearon las inmediaciones de un edificio de departamentos en la ciudad de Sumi. Una mujer murió como consecuencia del ataque, mientras que su esposo, de 41 años, sufrió múltiples heridas provocadas por fragmentos y fue trasladado a un hospital para recibir atención médica.
El jefe de la administración militar regional, Oleh Hryhorov, informó que los aparatos impactaron cerca de una zona residencial y que la explosión provocó daños en el edificio y en cinco automóviles. “Esta noche, dos drones enemigos impactaron cerca de un edificio residencial de apartamentos”, señaló el funcionario en el comunicado oficial.

El episodio se produjo apenas dos días después de otro ataque ruso contra la ciudad que había dejado dos civiles muertos y ocho heridos, entre ellos dos menores. Para entonces, una bomba aérea guiada alcanzó un edificio de viviendas y provocó daños en la estructura y el incendio de varios automóviles, según la Policía ucraniana.
La dimensión de los ataques también quedó reflejada en el balance correspondiente a las 24 horas previas. La Policía Nacional indicó que las fuerzas rusas efectuaron 47 ataques contra 18 localidades de la región, utilizando bombas aéreas guiadas, artillería y distintos tipos de drones. Además de los cuatro fallecidos en Sveska, se registraron heridos y daños sobre vehículos, infraestructura y líneas eléctricas.
La nueva escalada ocurrió el mismo día en que Moscú anunció que aumentaría sus operaciones contra Ucrania después de una de las mayores ofensivas con drones lanzadas por Kiev contra la región de Moscú desde el comienzo de la guerra. Las autoridades rusas aseguraron que el ataque ucraniano provocó víctimas y daños en instalaciones, incluida una refinería, mientras que el presidente Volodimir Zelensky afirmó que las operaciones ucranianas de largo alcance golpearon infraestructura vinculada al sostenimiento de la maquinaria militar rusa.

El Ministerio de Defensa ruso declaró que, como respuesta a los ataques ucranianos, sus fuerzas intensificarán los bombardeos contra objetivos militares en Kiev. La declaración fue formulada después de que Moscú denunciara ataques contra infraestructura dentro de Rusia y anunciara una nueva fase de represalias.
Para Sumi, la amenaza llega en un momento de presión militar creciente. La región, situada junto a la frontera rusa, ha sido objeto recurrente de ataques con drones, artillería y bombas aéreas. En los últimos días, las fuerzas rusas también han utilizado drones contra vehículos civiles y han golpeado zonas urbanas.
La jornada dejó así un nuevo balance de víctimas civiles en una región que se encuentra entre las áreas ucranianas más expuestas a los ataques procedentes del territorio ruso. Los servicios de emergencia y la Policía continúan documentando los daños provocados por los bombardeos y atendiendo a los heridos.




