Las pistas que revelaron el plan vinculado a Irán para atacar una base de EEUU en el Reino Unido.

La escena comenzó como una anomalía en una carretera rural. Era la madrugada de este domingo y una mujer regresaba de una fiesta cuando encontró tres camionetas blancas bloqueando el camino junto a su granja, a pocos metros de la base RAF Fairford, utilizada por la Fuerza Aérea de Estados Unidos y situada en el condado de Gloucestershire. Algo en aquellos vehículos le llamó inmediatamente la atención: el nombre de la empresa pintado en uno de ellos y, sobre todo, un número de teléfono que no parecía habitual. No era la única señal.

Según publicó este lunes el Daily Mail, la camioneta llevaba escrito “Fuel 2You” (Combustible para tí) en letras rojas. El nombre evocaba a una empresa real de distribución de combustible, Fuel2U, pero la compañía legítima utiliza otra identidad visual y negó cualquier vínculo con los vehículos.

También había una diferencia menos evidente: las cifras del número telefónico en la camioneta cargada de explosivos estaban separadas de una manera (4-3-4) que corresponde a un formato utilizado predominantemente en Irán. El número estaba fuera de servicio. Todo parece confluir en un mensaje oculto que une una ironía sobre el bloqueo al petróleo persa (Fuel2U) con una conexión iraní en el número de teléfono.

Pero la mujer todavía no sabía qué significaban aquellos detalles. Solo vio que tres vehículos estaban atravesados en el camino y que había hombres alrededor. Cuando dio la vuelta para alejarse, los vio.

La empresa británica Fuel2U desmintió cualquier relación con los vehículos incautados y solicitó protección para su personal.

Eran varios hombres jóvenes, vestidos con ropa oscura y algunos con capuchas o pasamontañas. Al advertir la presencia del automóvil, comenzaron a dispersarse: algunos corrieron hacia los campos y otros hacia el pueblo vecino. La conductora comprendió entonces que aquello no era una actividad policial más, pese a que en los días anteriores había observado movimientos que había atribuido a personal de seguridad.

RAF Fairford se encontraba bajo un nivel elevado de seguridad. La base había sido utilizada por aeronaves estadounidenses en operaciones contra Irán y estaba a menos de una milla del centro de Whelford, un pequeño pueblo de unos 100 habitantes.

La mujer intentó primero comunicarse con la policía del Ministerio de Defensa. Nadie respondió. Entonces llamó al 999. Eran las 1.36 de la madrugada.

Los vehículos llevaban la marca falsa Fuel 2You y un número telefónico con el formato utilizado en Irán.

Según su relato, diez minutos después el tranquilo pueblo comenzó a llenarse de policías armados. Los cinco hombres fueron finalmente detenidos y quedaron bajo custodia mientras las unidades antiterroristas investigaban quién estaba detrás de la operación y si existía una conexión con Irán.

El secretario británico de Defensa, Wes Streeting, elogió la reacción de la granjera que los medios británicos ya tildan de “héroe”, pero dijo que tiene solo una “imagen parcial” de lo ocurrido. Su identidad, por el momento, ha sido reservada.

Fuentes citadas por el Daily Mail señalaron que los investigadores creían que el grupo podía haber estado a punto de ejecutar un ataque de gran magnitud.

Después aparecieron otros indicios. Las tres camionetas quedaron dentro de un perímetro de seguridad de unos 400 metros. Las imágenes difundidas desde el lugar mostraron vehículos inspeccionados por robots y, según el reporte, aparentemente cargados con barriles. Los cinco detenidos fueron fotografiados sin camisa y esposados, una circunstancia que alimentó las sospechas de que los agentes podían haber considerado la posibilidad de que llevaran explosivos adheridos al cuerpo.

El objetivo que investigan las autoridades era especialmente sensible: RAF Fairford, una instalación vinculada a las operaciones militares estadounidenses. El temor era que las camionetas y los hombres hubieran formado parte de un plan para atacar los aviones estadounidenses estacionados allí.

Pero, en las primeras horas, una de las pistas más visibles seguía siendo aquella falsa empresa de combustible.

Agentes armados arrestaron a cinco hombres encapuchados que intentaron dispersarse por los campos vecinos. (REUTERS/Toby Shepheard)

La compañía británica Fuel2U tuvo que salir públicamente a desmarcarse de los vehículos. Aseguró que ni las camionetas ni los hombres detenidos tenían relación alguna con sus directivos, empleados o actividades y pidió que sus trabajadores no fueran amenazados por la utilización no autorizada de su nombre.

Mientras los investigadores intentaban reconstruir qué había ocurrido, el episodio dejó una segunda escena en el pueblo.

Los vecinos fueron despertados durante la madrugada por helicópteros y, horas después, por policías que golpeaban las puertas. Cerca de 85 viviendas fueron evacuadas y sus habitantes trasladados al centro deportivo de Cirencester. Algunos salieron en pijama y con lo que pudieron recoger rápidamente. Una residente contó que los agentes le dijeron que se trataba de un “incidente crítico” y que debía abandonar la casa de inmediato.

Las fuerzas de seguridad evacuaron alrededor de 85 viviendas en Whelford y trasladaron a los residentes a un centro deportivo. (REUTERS/Toby Shepheard)

Para entonces, la investigación ya había adquirido una dimensión internacional. El presidente estadounidense Donald Trump afirmó que Estados Unidos y Reino Unido habían trabajado juntos para frustrar el ataque y sostuvo que los sospechosos eran conocidos por las autoridades y estaban bajo vigilancia. Las autoridades británicas, sin embargo, rechazaron la idea de que los arrestos hubieran sido una operación previamente planificada y señalaron que todavía era demasiado pronto para atribuir los objetivos de fondo del grupo.

En Gloucestershire, mientras tanto, la secuencia había comenzado con algo mucho más pequeño: una conductora que volvía a casa, tres camionetas atravesadas en una carretera y un número de teléfono que no le parecía correcto.

Después llegaron los hombres encapuchados, la llamada y, finalmente, las esposas, las camionetas acordonadas, los robots revisando los vehículos y un pueblo entero evacuado.

Lo que las autoridades investigan ahora es si aquella sucesión de detalles fue el rastro visible de un plan vinculado a Irán para atacar una instalación militar estadounidense en territorio británico. Por el momento, los cinco hombres permanecen detenidos bajo las leyes antiterroristas británicas mientras continúa la investigación.