El presidente Donald Trump y la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, acordaron coordinarse estrechamente en cuestiones relacionadas con China, apenas unos días antes de un viaje crucial del líder chino Xi Jinping a Washington, según informó un portavoz del gobierno japonés.
Durante una conversación de aproximadamente media hora celebrada el martes en las Naciones Unidas, Trump y Takaichi abordaron las relaciones económicas y de seguridad con China, declaró a la prensa el subsecretario jefe del Gabinete, Masano Ozaki, sugiriendo que ambos coincidían en la necesidad de contrarrestar la influencia que Pekín ejerce sobre sus respectivos países.
“En este momento de vital importancia, hemos demostrado la firme solidez de nuestra alianza”, afirmó Ozaki.
Tokio ha buscado asegurarse la atención de Trump mientras observa cómo la inminente reunión del presidente con Xi podría afectar sus relaciones tanto con su único aliado en virtud de un tratado de seguridad como con su mayor rival regional.
Takaichi, quien adelantó dos días su intervención en la ONU para poder reunirse con Trump antes de su cumbre con Xi este jueves, ha buscado el apoyo del presidente estadounidense tras haber sido objeto de la ira de China debido a unas declaraciones realizadas el año pasado sobre Taiwán.

Como parte de una campaña para intentar que Takaichi se retractara de sus comentarios, China restringió el suministro de minerales de tierras raras a Tokio a finales del año pasado. Asimismo, China ha incluido a numerosas empresas japonesas en sus listas negras.
En noviembre, Takaichi afirmó que cualquier invasión china de Taiwán supondría una amenaza existencial para Japón, insinuando que Tokio podría apoyar una defensa colectiva de la democracia insular, territorio que China reclama como propio.
Ozaki pareció aludir a la campaña de presión china contra Japón al describir las áreas económicas clave en las que Tokio colabora con Washington.
“Teniendo en cuenta la situación reciente en torno a nuestro país, ambos líderes confirmaron la cooperación en materia de seguridad económica con el objetivo de ganar la carrera tecnológica en sectores como la inteligencia artificial, los semiconductores y los minerales críticos”, señaló Ozaki.
Más tarde ese mismo día, está previsto que Takaichi pronuncie su primer discurso ante la Asamblea General de la ONU, en el que pedirá que se eliminen las referencias de la Carta de las Naciones Unidas que califican a Japón y Alemania de “Estados enemigos”, según una copia de su intervención facilitada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón. China ha utilizado dicha terminología como parte de su campaña de presión contra Tokio.
Elogios a la alianza
Antes de su reunión a puerta cerrada, Trump y Takaichi intercambiaron elogios ante las cámaras; el presidente estadounidense la calificó como una “amiga” que “pasará a la historia como una de las grandes primeras ministras”.
Takaichi, hablando en japonés, agradeció a Trump su compromiso con la alianza entre Japón y Estados Unidos.
“En un contexto de seguridad cada vez más complejo —incluida la situación de seguridad en Asia en los últimos años—, quisiera aprovechar esta oportunidad para demostrar al mundo cuán sólida es nuestra alianza”, afirmó.
Ozaki no quiso revelar si los líderes abordaron la cuestión de Taiwán durante sus conversaciones. Sí confirmó que discutieron el deterioro de la seguridad regional y los planes de Japón para reforzar su capacidad militar. Trump no formuló ninguna petición específica sobre el gasto en defensa de Japón, añadió Ozaki.
Planes de defensa
Trump ha instado a Japón a aliviar la carga que recae sobre las fuerzas armadas estadounidenses en la región de Asia-Pacífico. Tokio está considerando actualmente elevar su gasto en defensa al 3,5 % del producto interior bruto, sumándose así a la OTAN y a Corea del Sur al fijar este objetivo tras las presiones de Estados Unidos.
Trump y Takaichi “hablaron sobre los esfuerzos para fortalecer la capacidad de disuasión y respuesta de la alianza entre Japón y Estados Unidos, y confirmaron que se seguirá avanzando en estas iniciativas”, señaló Ozaki.
Asimismo, los líderes expresaron su firme compromiso con la desnuclearización completa de Corea del Norte, indicó.
Durante las conversaciones, los líderes abordaron la promesa de Japón de invertir 550.000 millones de dólares en Estados Unidos —compromiso adquirido a cambio de una reducción de los aranceles comerciales impuestos por Trump—, así como la “situación financiera mundial actual”, según Ozaki. La reunión se produjo tras una intervención conjunta de Estados Unidos y Japón en el mercado de divisas para respaldar el yen japonés, y después de una presión sin precedentes por parte del secretario del Tesoro, Scott Bessent, para que el Banco de Japón subiera los tipos de interés.
La debilidad de la moneda japonesa ha intensificado la preocupación ante el aumento de los tipos de interés en Estados Unidos; los datos del Ministerio de Finanzas de Japón sugieren que el país probablemente vendió parte de sus importantes reservas de bonos del Tesoro este año para financiar la compra de yenes.
Ozaki no quiso precisar si la política monetaria formó parte de las conversaciones.
Un punto de fricción entre Estados Unidos y Japón ha sido la reciente decisión estadounidense de sancionar a la presidenta japonesa de la Corte Penal Internacional, Tomoko Akane. Takaichi abordó el tema con Trump durante la reunión y ambos líderes mantuvieron un “intercambio franco de opiniones”, señaló Ozaki, lo que sugiere que persistía el desacuerdo sobre la cuestión.
© 2026 , Bloomberg

