La falta de fibra en la dieta provoca que ciertas bacterias utilicen la capa de moco intestinal como fuente de energía (Imagen Ilustrativa Infobae)

El control del peso no solo depende de las calorías ni de la voluntad. En el tubo digestivo actúan señales hormonales, microorganismos y mecanismos de absorción que influyen sobre el hambre, la saciedad, el metabolismo y la respuesta del organismo a los alimentos. Esa red también abre opciones de tratamiento para la obesidad y la diabetes.

Durante una entrevista en el Huberman Lab Podcast, el gastroenterólogo Chris Thompson, profesor de Medicina en la Harvard Medical School, explicó cómo la fibra, el microbioma intestinal y ciertas hormonas participan en esos procesos.

La fibra alimenta al microbioma y sostiene la barrera intestinal

El Dr. Thompson ubicó a la fibra en el centro de la salud digestiva. Según explicó, las bacterias que habitan el colon necesitan ese componente de la dieta para mantener su actividad y producir sustancias vinculadas con la protección de la pared intestinal.

Las restricciones calóricas extremas activan un mecanismo que reduce el gasto energético e incrementa el apetito (Captura de video: YouTube/@hubermanlab)

“Alimenta a tus microbios o te comerán a ti”, afirmó. La frase alude a una hipótesis sobre lo que puede ocurrir cuando la dieta aporta poca fibra: parte de la microbiota utiliza la capa de moco que recubre el intestino como fuente de energía.

El especialista señaló que ese proceso puede afectar la producción de butirato, un ácido graso de cadena corta generado por bacterias intestinales a partir de la fermentación de ciertos carbohidratos.

El butirato sirve de combustible para células del colon y contribuye al mantenimiento de las uniones estrechas, estructuras que ayudan a regular el paso de sustancias a través de la pared intestinal.

“Si no les das fibra, comerán tu capa de moco”, sostuvo Thompson. A su juicio, el deterioro de esa capa y una menor producción de butirato pueden afectar la integridad de la barrera intestinal.

Los alimentos fermentados aportan microorganismos vivos que complementan la acción de la fibra en la salud intestinal (Crédito: Freepik)

El médico también destacó el posible aporte de alimentos fermentados, entre ellos yogur, kéfir, kimchi, chucrut y kombucha. Explicó que estos productos pueden aportar microorganismos vivos y compuestos que favorecen a otras bacterias presentes en el intestino.

En la entrevista, planteó que los fermentados complementan una alimentación con fibra, que sigue como el principal sustrato para el microbioma.

Grelina, saciedad y gasto energético

La regulación del apetito reúne señales producidas en distintas zonas del sistema digestivo. Thompson mencionó la grelina, una hormona secretada en la parte superior del estómago, como uno de los estímulos asociados con el hambre.

Tras la ingesta, intervienen otras señales vinculadas con la saciedad. Entre ellas citó la colecistoquinina o CCK, el péptido YY o PYY y el péptido inhibidor gástrico o GIP. Estas sustancias responden a la presencia de nutrientes y participan en la digestión, el vaciamiento gástrico y la sensación de plenitud.

El trabajo de resistencia física ayuda a conservar la masa muscular durante los procesos de descenso de peso (Imagen Ilustrativa Infobae)

El especialista planteó que la pérdida de peso mediante restricciones extremas suele activar mecanismos de compensación. La reducción del gasto energético, el aumento del hambre y la disminución de hormonas de saciedad dificultan el mantenimiento de los resultados.

Por esa razón, indicó que la actividad física y los cambios alimentarios necesitan integrarse con estrategias médicas individualizadas.

En ese punto, recomendó combinar entrenamiento de fuerza, ejercicio aeróbico de intensidad moderada y sesiones de alta intensidad. Según detalló, el trabajo de resistencia ayuda a preservar masa muscular durante el descenso de peso.

Endoscopias para modificar la función digestiva

Thompson describió procedimientos que buscan intervenir sobre el estómago y el intestino sin recurrir a cirugía abierta. Uno de ellos es la gastroplastia endoscópica en manga, una técnica que reduce el volumen funcional del estómago mediante suturas realizadas a través de la boca.

La gastroplastia endoscópica reduce el volumen del estómago mediante suturas introducidas por la boca sin cirugía abierta (Captura de video: YouTube/@hubermanlab)

La intervención busca que el estómago se distienda antes en las comidas y que el vaciamiento de los alimentos sea más lento. “Cuando el alimento llega, el estómago se estira más rápido y se genera esa señal de plenitud”, explicó el gastroenterólogo.

También se refirió a técnicas dirigidas al duodeno, el primer tramo del intestino delgado. Algunas consisten en renovar de forma controlada la superficie interna de esa zona para modificar procesos asociados con la regulación metabólica.

Otras investigaciones utilizaron imanes para crear conexiones entre sectores del intestino y cambiar el recorrido de los alimentos.

El médico sostuvo que el objetivo consiste en identificar qué mecanismo predomina en cada paciente para aplicar la intervención menos invasiva posible.

La permeabilidad intestinal y los trastornos metabólicos

El gastroenterólogo diferenció el uso amplio de la expresión “intestino permeable” de un fenómeno que, según indicó, cuenta con respaldo experimental: el aumento de la permeabilidad intestinal.

El incremento de la permeabilidad intestinal facilita el traslado de componentes bacterianos hacia la circulación portal (Imagen Ilustrativa Infobae)

El experto mencionó estudios en personas con esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica que detectaron alteraciones en las proteínas de las uniones estrechas.

Esas fallas pueden facilitar el paso de componentes bacterianos hacia la circulación portal, que conecta al intestino con el hígado.

“El aumento de la permeabilidad intestinal es 100% real”, afirmó. No obstante, aclaró que esa condición no explica por sí sola todos los síntomas o enfermedades que suelen atribuirse al llamado “intestino permeable”.