
Un vecino de Puerto Madryn que caminaba junto a su perro durante la tarde de este domingo por una ruta alternativa próxima a la Reserva de Servicoop dio con algo que detuvo su paso: un cráneo y una serie de bolsas con huesos diseminadas en el sector. Lo que comenzó como un hallazgo que activó todos los protocolos de una investigación terminó con una confirmación que cambió por completo el curso de las actuaciones.
La zona donde se produjo el descubrimiento se ubica en inmediaciones de la reserva, sobre una ruta alternativa con dirección a la Ruta Nacional 3, en la provincia de Chubut. El vecino, al constatar la presencia de los restos, optó por dar aviso a las autoridades. A partir de esa alerta, personal policial se trasladó hasta el lugar para verificar la situación.
Lo que encontraron los efectivos al llegar fue más que un cráneo aislado. En el sector había distintas bolsas con huesos, otros elementos y desechos. El operativo que se desplegó a continuación fue metódico: se levantó la totalidad del material hallado y, una vez reunidas todas las piezas, los especialistas contabilizaron aproximadamente 125 elementos óseos, entre los que se identificaron distintos componentes del esqueleto humano.
Ante la magnitud del hallazgo, se dio intervención al fiscal de turno, Lautaro Volpi, quien dispuso el secuestro de los restos y ordenó la realización de las pericias necesarias para avanzar en la determinación de su procedencia. Personal de la Policía Científica también trabajó en el lugar, con foco en la recolección de indicios.

La investigación se orientó, en una primera instancia, a resolver una pregunta central: si los restos correspondían a una persona fallecida recientemente y si existía algún elemento que permitiera vincular el caso con un hecho criminal. Con ese interrogante sobre la mesa, los especialistas iniciaron una evaluación pormenorizada de cada pieza.
El examen inicial arrojó datos concretos. Algunas de las costillas presentaban vestigios compatibles con posibles fracturas consolidadas. En el resto de los elementos examinados no se observaron lesiones visibles. La ausencia de signos de criminalidad en las piezas analizadas fue uno de los primeros indicios que orientó la investigación hacia otro rumbo.
Con los resultados preliminares en mano, las actuaciones quedaron bajo la intervención del Ministerio Público Fiscal, mientras se avanzaba con estudios específicos destinados a determinar la antigüedad y procedencia del material. Las primeras evaluaciones ya apuntaban a que se trataba de restos de antigua data, aunque la confirmación oficial aún estaba pendiente.
Finalmente, desde el Ministerio Público Fiscal se informó que los restos óseos hallados en inmediaciones de la Reserva de Servicoop corresponden a material arqueológico, lo que descartó de manera definitiva cualquier hipótesis vinculada a un hecho policial reciente. La información oficial precisó que, tras la recolección de los indicios y las evaluaciones iniciales, no se detectaron signos de criminalidad en ninguna de las piezas examinadas.
El expediente, sin embargo, permanece abierto. Las 125 piezas óseas serán sometidas a nuevos estudios que buscarán establecer con mayor precisión la antigüedad del material y su origen. Las pericias continuarán para obtener mayores precisiones sobre las características de los elementos encontrados y determinar su procedencia con exactitud.



