La importación de soja estadounidense por parte de China es inviable con los valores FOB actuales originados en el Golfo de México, incluso considerando la eliminación del arancel extraordinario del 10%.

Así lo muestra un gráfico elaborado por Intagro en el cual puede observarse, con los valores FOB de referencia del viernes pasado, la competitividad relativa de los diferentes orígenes de soja.

En el tope del ranking se encuentra la soja embarcada en el Gran Rosario, seguida, bastante más atrás, por la soja exportada por Brasil desde el puerto de Paranaguá. El gigante sudamericano, además de mejores condiciones logísticas, tiene la ventaja comparativa del volumen, que no siempre está presente en la Argentina.

Pero el gráfico resulta clave para entender dos cuestiones que están en el tope de la agenda pública estadounidense. La primera es la exigencia del presidente Donald Trump de que China asegure un cierto “cupo” de importaciones de soja de EE.UU. en el marco de las negociaciones bilaterales que están llevando a cabo en materia comercial.

Si bien la formación de precios de la soja en el mercado de EE.UU. depende cada vez más de la demanda interna, la presencia de China aún resulta crucial para evitar un sobredimensionamiento de la oferta interna de poroto.

La segunda instancia es el pedido recurrente de los “farmers” para que Trump pida al gobierno chino que elimine el arancel del 10%. Aunque eso no tiene incidencia alguna en la actual coyuntura porque el “cupo” político asegura cierto volumen de importaciones, lo cierto es que, si por algún motivo ese factor político llegara a esfumarse, entonces los valores FOB del poroto estadounidense acusarían el impacto.

Una aclaración importante al respecto es que los valores FOB argentinos tienen como contrapartida un FAS que acusa un recorte del 24,0% debido a los derechos de exportación aplicados por el gobierno (supuestamente libertario) argentino.

Sin ese impuesto distorsivo, el incentivo para incrementar la siembra y producción de soja en la Argentina sería “explosivo” y los valores FOB internacionales del poroto deberían equilibrarse en función de esa nueva circunstancia. Otro motivo más de preocupación para los “farmers”.