Una estancia de Chaco, que durante años se dedicó a la actividad ganadera y llegó a tener más de 3 mil vacas, atravesó una transformación drástica con el paso del tiempo. En la actualidad, sus tierras forman parte de uno de los principales refugios de yaguaretés del norte de la Argentina.

Se trata del Parque Nacional El Impenetrable, cuyas tierras pertenecían originalmente a la Estancia La Fidelidad. Creada en 2014, el área protegida cuenta con más de 128 mil hectáreas de bosques, pastizales y distintos ambientes característicos de la región.

De una estancia con 3.000 vacas a un parque nacional de 128.000 hectáreas

La Fidelidad comenzó a producir a finales del siglo XIX y, durante gran parte del siglo XX, estuvo vinculada principalmente a la ganadería. Con el pasar de los años, se consolidó como la actividad principal, llegando a tener miles de vacas.

Durante varias décadas, el terreno estuvo dedicado a la ganadería, llegando a tener más de 3 mil vacas. (Imagen ilustrativa generada con IA)
Durante varias décadas, el terreno estuvo dedicado a la ganadería, llegando a tener más de 3 mil vacas. (Imagen ilustrativa generada con IA)

Durante la década del 70, los hermanos Luis y Manuel Roseo adquirieron la propiedad y compraron más de 3 mil cabezas de ganado bovino para soltarlas en las hectáreas de la estancia.

De todas maneras, al no tener alambrados internos, la mayoría de los animales se dispersó por el monte, volviéndose ganado cimarrón y provocando que la actividad ganadera perdiera fuerza con el paso del tiempo.

Varias décadas después, la parte de las tierras ubicada en Chaco fue expropiada por el gobierno y, en 2014, se creó oficialmente el Parque Nacional El Impenetrable, con el objetivo de proteger uno de los sectores conservados más grandes del monte chaqueño.

El regreso del yaguareté después de 35 años sin hembras silvestres

Una vez creado el parque, se llevó a cabo un proyecto de conservación centrado en el yaguareté. Esta iniciativa comenzó luego de que guardaparques detectaran las huellas de un macho silvestre, más tarde identificado como Qaramta, en la zona.

El hallazgo de este ejemplar fue fundamental, ya que en la región no se habían registrado hembras silvestres durante más de 35 años, lo que impedía que la población se recuperara en Chaco de manera natural.

En busca de solucionar este problema, en 2024 liberaron varias hembras dentro del parque. Poco después, continuaron sumando nuevos ejemplares a la zona, como Quiyoc y Miní.

En 2025, el proyecto alcanzó uno de sus hitos más importantes: Nalá, una hembra adulta, fue observada junto a una cría que había nacido en libertad, lo que significó el primer nacimiento registrado en Chaco en más de 35 años.

En 2025, la primera criada nacida en libertad en más de 35 años fue observada en el Parque. (Imagen ilustrativa generada con IA)
En 2025, la primera criada nacida en libertad en más de 35 años fue observada en el Parque. (Imagen ilustrativa generada con IA)

De esta manera, un territorio que durante varias décadas había sido utilizado para la ganadería bovina se convirtió en una pieza clave para tratar de recuperar de manera natural al mayor felino de América.