Dos operarios de la empresa estatal Petroecuador caminan frente una torre de perforación de pozos, en el Parque Nacional Yasuní (Ecuador), en una fotografía de archivo. EFE/ Fernando Gimeno

Una falla en un fusible de una planta del Bloque 43-ITT provocó el cierre automático de más de 160 pozos y redujo temporalmente en casi 25.000 barriles diarios la producción petrolera de Ecuador. El incidente ocurrió en una de las principales áreas de extracción de crudo del país y obligó a Petroecuador a ejecutar procedimientos de emergencia para restablecer de manera progresiva las operaciones.

Según la explicación entregada por Petroecuador, y recogida por Ecuavisa, la avería se produjo en el sistema de automatización de una de las plantas del bloque. La falla activó el sistema de parada de emergencia, diseñado para detener las operaciones cuando se detectan condiciones que podrían comprometer la seguridad de las instalaciones.

En este caso, el sistema registró además un incremento de presión en las tuberías que conducen el crudo hacia los equipos de procesamiento. Como consecuencia, se produjo el apagado automático de 161 pozos de los campos Ishpingo, Tambococha y Tiputini, que conforman el Bloque 43-ITT.

Los registros de producción muestran la magnitud del impacto. El 5 de septiembre, el ITT produjo 39.852 barriles de petróleo por día. Un día después, la producción cayó a 14.959 barriles diarios, una disminución de casi 25.000 barriles por jornada.

Un trabajador de la estatal Petroecuador durante su jornada laboral en el Bloque 43-ITT. Foto de archivo. EFE/Fernando Gimeno

El efecto también se reflejó en las cifras generales de Petroecuador. La producción de la empresa estatal pasó de 368.716 barriles diarios el 5 de septiembre a 344.326 el 6 de septiembre, una reducción de 24.390 barriles por día. En el conjunto de la producción nacional, que incluye a las compañías privadas, el descenso fue de aproximadamente 24.400 barriles diarios: de 465.537 a 441.136 barriles.

La información disponible no apunta a un derrame de 25.000 barriles de crudo. La cifra corresponde a la reducción temporal de la producción ocasionada por la paralización de los pozos y no a petróleo que haya sido liberado al ambiente.

La recuperación comenzó en los días siguientes. El 7 de septiembre, el número de pozos cerrados llegó a 163, mientras que el 8 de septiembre todavía permanecían 104 pozos fuera de operación. Sin embargo, la producción de Petroecuador ya había aumentado hasta 360.858 barriles diarios.

La empresa señaló que la reapertura de los pozos debía realizarse de forma progresiva y bajo procedimientos técnicos de seguridad. La previsión comunicada por Petroecuador fue que los sistemas de producción y transporte quedaran estabilizados hasta el 10 de septiembre y que la extracción regresara a los niveles registrados antes de la falla.

Fotografía de archivo, tomada el pasado 21 de junio de 2023, en la que se registró a un grupo de trabajadores de la estatal petrolera ecuatoriana Petroecuador al caminar por el Bloque 43-ITT, en el Parque Nacional Yasuní (Ecuador). EFE/Fernando Gimeno

El incidente ocurrió mientras el Bloque 43-ITT atraviesa un proceso de cierre progresivo como consecuencia de la consulta popular de agosto de 2023. En esa votación, el 58,95 % de los electores respaldó mantener bajo tierra el petróleo de los campos Ishpingo, Tambococha y Tiputini.

El cierre del bloque no fue la causa de la interrupción registrada en septiembre. Se trata de dos procesos distintos: por un lado, Petroecuador avanza en el cumplimiento de la decisión adoptada en las urnas; por otro, las instalaciones que permanecen operativas continúan sujetas a sistemas de producción y seguridad industrial.

El ITT mantiene una importancia significativa para las cuentas petroleras ecuatorianas. Antes del incidente producía alrededor de 40.000 barriles diarios y se encontraba entre los principales bloques productores del país.

La falla dejó en evidencia el impacto que puede tener una avería localizada en una infraestructura crítica sobre la producción nacional. Aunque el problema estuvo concentrado en una planta del ITT, la activación de los sistemas de seguridad terminó afectando temporalmente a más de 160 pozos y provocó una reducción cercana al 5 % de la producción petrolera total del país durante el punto más bajo registrado en el episodio.