En Sudáfrica, una extensa zona silvestre fue afectada por la expansión de la agricultura, la ganadería y la caza, lo que provocó la pérdida de gran parte de su biodiversidad. Sin embargo, gracias a una familia que adquirió los terrenos, el lugar pudo recuperar gran parte de su paisaje y fauna.
Sarah y Mark Tompkins comenzaron la iniciativa en 1997, cuando compraron distintas propiedades hasta reunir 11 antiguas explotaciones ganaderas. A partir de estas adquisiciones, lograron crear una reserva natural de 27 mil hectáreas, conocida en la actualidad como Samara Karoo Reserve.
Cómo recuperaron 27.000 hectáreas de antiguas tierras ganaderas
En un principio, antes de sumar animales, la familia trabajó con distintos especialistas en busca de recuperar la vegetación de aquellas zonas degradadas. Para esto, debieron retirar ovejas y cabras, al permitir que distintos sectores se regeneraran de forma natural.

Al recuperar parte del entorno, empezaron a incorporar especies herbívoras que habían habitado previamente la región, como cebras, antílopes y kudús. Con esta decisión, buscaban reconstruir progresivamente el ecosistema antes de reincorporar a los grandes depredadores.
En 2003, tras varios años de trabajo, reintrodujeron por primera vez un guepardo en una zona donde este animal llevaba 130 años extinto. En 2013, diez años después, reincorporaron a los rinocerontes negros a la reserva.
El regreso de elefantes, leones y otros grandes animales
Sin embargo, uno de los momentos más importantes llegó en 2017: una manada de elefantes, tras más de 150 años de ausencia en la zona, fue trasladada a Samara. Dos años después, en 2019, hicieron lo mismo con los leones, que no habitaban la región desde hacía más de 180 años.
Como si fuera poco, algunas especies regresaron al entorno sin ser reintroducidas por humanos. En 2021, un leopardo fue registrado por cámaras instaladas en la reserva y varios monitoreos posteriores confirmaron su presencia en el lugar.

De esta manera, en la actualidad Samara registra más de 60 especies de mamíferos y 225 de aves. Desde elefantes y rinocerontes hasta guepardos, leones y leopardos, el territorio, que hace menos de tres décadas estaba dividido en explotaciones ganaderas, volvió a convertirse en un espacio destinado a la conservación de la naturaleza.




