Catedrales, la serie chilena basada en la novela homónima de la escritora argentina Claudia Piñeiro, llegará a Prime Video el 16 de septiembre con sus seis episodios disponibles. La ficción reconstruye un crimen que quedó impune durante más de tres décadas y expone las consecuencias del fanatismo religioso, los mandatos familiares y una cadena de silencios que atraviesa a la familia Sardá.
La producción fue presentada durante Prime Video Presents Latin America y está dirigida por Fabiana Tiscornia y Pepa San Martín. El relato se mueve entre 1986 y 2018, a partir de la muerte de Ana, la hija menor de una familia católica conservadora, cuyo cuerpo aparece desmembrado y quemado en un terreno baldío.

El caso se cierra sin culpables, pero la ausencia se instala como una marca persistente entre sus padres y hermanas. Treinta años después, Lía vuelve a Santiago de Chile para acompañar a su padre durante sus últimos días. El pedido del hombre reactiva una pregunta que permanecía clausurada: qué ocurrió realmente con Ana.
Un policial familiar atravesado por la memoria
La investigación funciona como motor de la trama, aunque la serie desplaza el foco hacia los efectos íntimos del crimen. Cada integrante de la familia procesó la pérdida desde un lugar distinto y, con el paso de los años, esas diferencias se transformaron en distancias, reproches y secretos.

En una entrevista con los actores de la ficción, Paula Luchsinger, quien interpreta a Carmen en su juventud, definió a la ficción como “un policial” con suspenso, pero señaló que reúne otros asuntos centrales. “Tiene que ver con la memoria, con la autonomía femenina. Creo que también es una serie súper política”, sostuvo.
La actriz consideró que la historia permite mirar las estructuras que organizan la vida de los personajes y condicionan sus decisiones. En ese sentido, el peso de la religión aparece ligado a la necesidad de pertenencia, a la culpa y a una idea rígida sobre el deber de cada integrante de la familia.

El fanatismo, según planteó Luchsinger, instala una forma de dividir el mundo. “Las personas fanáticas tienen esto en el centro de su vida y eso estructura todo lo demás. Quieren dividir el mundo entre nosotros y ellos. Eso es muy peligroso también”, afirmó.
Mateo busca romper con la herencia familiar
Clemente Rodríguez encarna a Mateo, un joven que carga con las consecuencias de una educación religiosa estricta pese a no haber vivido el asesinato de Ana. Para el actor, su personaje opera como una bisagra frente a las reglas que dominaron a las generaciones anteriores.

“Está inmerso en una educación muy estricta y finalmente muy opresora para él”, explicó Rodríguez. “Lo que intenta hacer constantemente es liberarse de esas cadenas”. Sin embargo, la historia de una tía a la que nunca conoció también lo formó: escuchó hablar de ese crimen toda su vida y busca construir una identidad por fuera de ese legado.
La serie plantea así una tensión entre la herencia y la posibilidad de elegir. Mateo cuestiona que se lo juzgue por el comportamiento de sus padres y representa a una generación que intenta reconocer el daño de los mandatos sin quedar definida por ellos.

Carmen y el costo de cuidar a todos
Amparo Noguera interpreta a Carmen en la etapa adulta, mientras Luchsinger encarna la versión joven del mismo personaje. Carmen se queda cerca de sus padres, cuida a la familia y asume responsabilidades que los demás parecen haber dejado atrás.
Para Noguera, esa conducta tiene relación con los modelos impuestos por la sociedad, las ideologías o ciertas religiones. “Uno tiene que acomodarse a un molde que no eligió”, señaló. Carmen quiere profundamente a los suyos, pero no encuentra una salida porque entiende que su deber es hacerse cargo de su padre, sus hermanas, su hijo y de quienes considera perdidos.

La actriz advirtió que esas renuncias tienen consecuencias. “Cuando se hace por un deber, al final hay una factura que uno pide, porque hay una infelicidad”, dijo. Su personaje, rígido y severo en varias escenas, también expresa el sufrimiento de alguien que postergó sus propios deseos.
La adaptación reúne además a Alfredo Castro, Paulina García, Octavia Bernasconi, Ignacia Baeza, Vivianne Dietz, Marcelo Alonso y Muriel Santa Ana, entre otros. Piñeiro visitó el rodaje y pudo observar cómo los intérpretes transformaban en personajes el universo que había imaginado en su novela.

Filmada en Uruguay y realizada por un equipo con participación chilena, argentina y uruguaya, la serie apuesta por conflictos reconocibles más allá de su contexto. La búsqueda de justicia, los vínculos familiares y las creencias llevadas al extremo articulan una historia que se estrenará en más de 240 países y territorios.




