Una idea ha tomado fuerza el fin de semana: suenan tambores de guerra en Europa, y una isla del Báltico está avisando al resto

Durante el pasado fin de semana ha ido tomando fuerza una idea inquietante en el debate europeo: no que una guerra entre Rusia y la OTAN sea inevitable o inminente, sino que el continente está empezando a prepararse seriamente para la posibilidad de que algún día ocurra. El mejor lugar para observar ese cambio está en mitad del Báltico. En una isla sueca situada frente al flanco oriental de la Alianza, Alemania está desembarcando junto a sistemas de defensa aérea mientras aviones, buques y misiles antibuque preparan cómo mantenerla operativa si el mar que la rodea deja de ser seguro. 

La señal. Porque Gotland funciona así como una advertencia para el resto de Europa: mientras Rusia continúa absorbida por Ucrania y una invasión del Báltico sigue considerándose improbable a corto plazo, la OTAN está dejando de tratar algunos escenarios como ejercicios teóricos y empieza a prepararse materialmente para ellos.

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