Una idea inquietante está tomando fuerza: mientras Europa se blinda y prepara hospitales, la defensa de España frente a Rusia ha saltado por los aires

El tiempo dirá si los tambores de guerra (híbrida) que suenan cada vez con más fuerza en los corrillos de las agencias de seguridad están en lo cierto. El hipotético escenario habla de una guerra que ya no se mide únicamente en kilómetros hasta la frontera rusa. Mientras Alemania prepara hospitales para recibir hasta 1.000 heridos diarios y Francia blinda infraestructuras frente a drones y ciberataques, España descubre que su gran ventaja histórica puede servir de bastante poco cuando la amenaza puede viajar escondida en un barco. 

Una amenaza cada vez más grande. Lo hemos ido contando. Durante mucho tiempo, las advertencias occidentales situaban el verdadero peligro después de Ucrania: Rusia necesitaría años para reconstruir sus fuerzas y estar en condiciones de desafiar militarmente a la OTAN. Eso ha cambiado en apenas unos días. 

La inteligencia danesa acaba de introducir un escenario mucho más cercano. Su evaluación del 24 de septiembre considera que existe un riesgo "bajo pero creciente" de que Moscú ejecute en los próximos meses un ataque militar limitado contra algún país de la Alianza, incluso mientras continúa combatiendo en Ucrania, aunque sigue considerando improbable una invasión convencional a gran escala. La CIA acaba de añadir puntos rojos.

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