Una mujer de 79 años mató a su marido en San Miguel de Tucumán y, tras el crimen, llamó a su hijo para decirle lo que había hecho. Esa comunicación se convirtió ahora en la pieza clave de la investigación.

Según la reconstrucción del caso, Blanca Susana Argatt le contó a su hijo que había matado a Manuel Hipólito Rodríguez, de 76 años luego del hecho. En ese diálogo, le habría dicho una llamativa frase: “Ya está. Muerto el perro, se acabó la rabia”.

El episodio ocurrió cerca de las 2 de la madrugada del lunes, en una casa ubicada sobre el pasaje Primera Junta al 1000, en Villa Alem. El hijo de la pareja vive en la propiedad lindera y fue hasta el lugar apenas recibió el llamado. Encontró a su madre en estado de shock y a Rodríguez muerto en una de las habitaciones.

Los peritajes determinaron que Rodríguez recibió dos disparos: uno en la cabeza y otro en el pecho. El arma utilizada fue un revólver, cuyo calibre todavía no fue informado, que los investigadores encontraron tirado en el piso de la vivienda.

Los hijos de la pareja aseguraron que no sabían que hubiera un arma de fuego en la casa. Por eso, una de las líneas que sigue la Justicia apunta a determinar de dónde salió el revólver y si Argatt lo había comprado o conseguido antes del hecho.

Tucumán: una mujer de 79 años mató a su marido de un disparo y llamó a su hijo para confesar el crimen. (Foto: Prensa MPF).
Tucumán: una mujer de 79 años mató a su marido de un disparo y llamó a su hijo para confesar el crimen. (Foto: Prensa MPF).

Los investigadores también intentan establecer qué ocurrió durante las horas previas al crimen. Una de las hipótesis es que la mujer habría esperado a que su esposo estuviera dormido para dispararle. Además, se ordenaron estudios para determinar si Rodríguez había ingerido algún medicamento antes de morir. Por ahora, ninguna de esas posibilidades fue confirmada.

Los antecedentes de la pareja

Los testimonios de vecinos aportaron información sobre una relación que, según dijeron, era conflictiva. Una mujer aseguró que en el barrio se comentaba que Rodríguez “no la trataba bien” y que Argatt se quejaba porque su marido no le permitía ver a sus hijas.

A esos antecedentes se sumó otro episodio que fue informado al fiscal Carlos Sale. Años atrás, Rodríguez no habría permitido que su esposa acompañara a una de sus hijas durante una enfermedad terminal ni que pudiera despedirse de ella, presuntamente por celos relacionados con el vínculo que mantenía con su yerno.

La causa quedó a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios II. En la escena trabajaron el auxiliar fiscal Miguel Fernández, la investigadora Sofía Sierra y especialistas del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF).

Argatt fue trasladada a la Comisaría Segunda, pero no quedó detenida. Por su edad y a partir de los elementos reunidos hasta ahora, el fiscal resolvió que continúe el proceso en libertad y que permanezca alojada en la casa de una de sus hijas mientras avanza la investigación.