Valentín Melchiori debutó como emprendedor en 2019, cuando se indignó en un supermercado por la ausencia de una yerba que le gustaba. Molesto por no tener la posibilidad de elegir qué consumir, inició un camino en el mundo del mate y el éxito fue rotundo.

“El crecimiento fue abismal en pandemia. Primero me escribió un jugador de Boca, que pidió tres mates personalizados. Notó que éramos gente seria y nos recomendó. Así llegamos a Enzo Fernández, Julián Álvarez y Dibu Martínez”, le contó a TN.

Desde Neuquén, disfrutó la buena racha y consiguió exportar sus productos a España, Alemania, Arabia Saudita y Bangladesh. Sin embargo, decidió vender el emprendimiento para poder volcarse al mundo de la tecnología.

Los mates lo hicieron conocido en el mundo de los emprendedores (Foto: @matesculture)
Los mates lo hicieron conocido en el mundo de los emprendedores (Foto: @matesculture)

“Me di cuenta de que faltaba algo: la oferta de tecnología de alto nivel era inaccesible para el público en general. Así que decidí empezar ese camino. Para entonces ya había ganado varios premios al emprendedor del año y salido en algunos diarios locales, lo que fue una gran ayuda porque no tenía un gran capital: mucha gente confió en mí para traer equipos por pedido.

La estafa que lo llevó a la quiebra

Después del éxito con los mates y de su incursión en el negocio de la tecnología, Melchiori atravesó el momento más difícil de su historia como emprendedor: sufrió una estafa que terminó llevándolo a la quiebra.

“Tenía mi empresa de tecnología andando, facturando bien, con gente laburando conmigo. En un momento necesité capital para crecer, como le pasa a cualquier emprendedor en la Argentina, donde el banco ni te mira. Y apareció una persona que se había ganado mi confianza, que me decía ‘yo te consigo la plata’”, relató.

Según contó, todo comenzó con un préstamo de 50 mil dólares, con un interés del 4% mensual. “Me hicieron firmar pagarés por 150 mil dólares. Me dijeron que era ‘garantía’, que era lo normal. Venía de vender mates y nunca había visto un pagaré en mi vida, firmé”, explicó.

“A los pocos meses cambiaron las reglas de un día para el otro, sin avisarme. Aumentó la tasa y ya no me aceptaban el pago en pesos ni en dólares en la cuenta: me exigían hacerlo en criptomonedas. Jamás recibí un comprobante de pago. Trabajé todo el día para pagar la deuda. Me fundí. Terminé en un departamento vacío con mi cama y mis perros”, recordó.

El golpe no fue solamente económico. Cuenta que sufrió depresión y llegó a sentir que no podía volver a emprender.

“Tenía la sensación de que no era capaz de hacer nada más, de que solo había tenido suerte en mis proyectos anteriores. Con mucha terapia, cafés con amigos y con mis hermanos, fui sacándome esa idea y entendí que había caído en un modus operandi del que yo no era el único”, contó.

Fue en ese proceso cuando volvió a pensar en aquello que, según él, había estado presente en todos sus proyectos: encontrar soluciones.

“Ahí reconecté con lo esencial de mí: mi mayor virtud es buscarle solución a problemas. Hace tres meses empecé a programar esta idea”, comentó.

El nuevo proyecto: una plataforma para comprar y vender emprendimientos

De esa experiencia nació una plataforma con la que Melchiori busca ofrecer a los emprendedores una alternativa para dejar sus negocios sin tener que esperar a que el cansancio o una crisis los obligue a hacerlo.

“Se llama ‘Salida’ y le da al emprendedor algo que en la Argentina nunca existió: la posibilidad de vender su empresa cuando lo decide y no cuando el cansancio lo hace por él. Es muy difícil emprender en nuestro país. Me crucé con gente cansada y aburrida que pensaba abandonar su proyecto. Entonces me pregunté: ‘Si te va bien, ¿por qué vender?’”, explicó.

Salida, una plataforma para darle soluciones a los emprendedores (Foto: Valentin Melchiori)
Salida, una plataforma para darle soluciones a los emprendedores (Foto: Valentin Melchiori)

“Con Salida vengo a romper dos esquemas: que no hace falta que te vaya mal para irte –como pasa habitualmente–, y que vender un negocio digital no es imposible. Comprar una empresa ya funcionando es una excelente inversión”, detalló.

Melchiori aclaró que la página tendrá IA propia que, según el presupuesto, los gustos y la forma de trabajar del interesado, detectará cuál es el negocio que más le conviene.

“Arroja todas las tiendas disponibles del rubro especificado, con su valor en relación a la facturación y la ganancia mensual. Números claros, a la vista”, explicó.

Después de haber atravesado el éxito y también la caída, asegura que esta vez su objetivo es otro: “Con este emprendimiento no me quiero hacer rico. Primero quiero resolver el problema y desarrollar lo que me gusta. Solo busco ser útil para otros”.